Cuatro minutos…

Cuatro Minutos (Vier Minuten), la película alemana de Chris Kraus del 2006, llegó al país por los caminos verdes como muchas otras. Cuando llegó, mi corredor vegetal de cine, me sugirió verla adelantándome que era la historia de una pianista que estaba presa. (aquí el enlace a la página oficial)

“Pianista” = película con alto componente musical, imaginé; pero “presa” = película ruda y cruda, por lo que pensé que, por mucho que me atraiga lo que se puede lograr en cine con el protagonismo de la música y más piano mediante, no era el momento para verla.

Sin embargo, la semana pasada, conversando con un par de ángeles que estaban en mi camino, volvió a escena la película y, aunque lo único adicional que dejaron salir en la conversa, fue que la consideraban buenísima, me dejé vencer por la curiosidad, la busqué, respiré profundo y me senté a verla.

Casi todas mis suposiciones se cumplieron. Acerté con la música que, en efecto, es una importante protagonista y se revela a través de una muy interesante banda sonora. También acerté, en lo dramáticamente ruda que es. Pero, como combinación está hermosamente lograda, por lo que en lugar de un posible desgarre, me sembró un impactante silencio en el alma.

Lo único que no calzaba con mi suposición previa, o con la presentación inicial de mi corredor vegetal, incluso, con una crítica que me tropecé en la web buscando la banda sonora, es que el centro de la película es la vida de una pianista presa.

Cuatro Minutos es una madeja de historias entretejidas por la cárcel como metáfora, historias que saltan en flashback o que, como destellos, insinúan vidas. Historias atrapadas en hilos, unos hechos con la fibra resultante de la sumisión -como combinación entre el abuso de poder y el miedo-, otros, con la resultante del maltrato -fraguado éste como venganza por una mezcla de odio e impotencia-; todas fibras cuyo sustrato es el prejuicio, el poder descentrado, la autoridad mal entendida y la institucionalidad vejada por la arbitrariedad resultante.

Podría pasearme por los ejemplos con los que la película ilustra cada combinación y cada caso, pero para eso es mejor que cada quién la vea, los encuentre y se interpele frente a ellos, porque Cuatro Minutos puede servirnos de espejo de aumento, de periscopio interior, para identificar nuestros propios demonios, los que cultivamos como sociedad achacándoselos al otro; los que escondemos como personas, sin asumirlo.

Y se me antojaría pensar que lo crucial de esta película es la rebeldía de una reclusa que se las juega torpemente y a ciegas por dar rienda suelta a su expresión, a su salvaje y hermoso espíritu interior, pero eso sería simplificar en extremo la historia, porque Cuatro Minutos es fundamentalmente la historia de un viaje al perdón. Un viaje mediado por el castigo autoinflingido  y la condena perenne; un viaje que nace y se sostiene en la traición, traición al amor de tu vida y a tu esencia simultáneamente; un viaje determinado por los arreglos sociales del momento que, como siempre, indican las razones para considerar quién es lo suficientemente bueno para merecer una vida digna. Un viaje sembrado de prejuicios heredados y adquiridos hasta que quedan tatuados en una conducta que se repite, en acción y en omisión, sin comprenderla, que se asume como “correcta”, aunque te cercene el alma.

Sólo el talento o el esfuerzo merecen atención o compasión, es la excusa que una de las protagonistas asume como premisa de vida; sólo la posesión de un don, entendido como regalo divino o designio superior, le permiten justificar las arbitrariedades que reconoce en su propia existencia.

Cuatro Minutos, nos enseña también, y reiteradamente, como el bien y el mal se traspasan, se trasvasan, se mezclan, cuando se trata de fraguar alianzas que permitan mantener la “línea de mando”, conseguir la atención perdida, o alcanzar un objetivo.

Cuatro Minutos parece una historia lejana, pero bien puede ser una parte de mi historia, de la tuya o de la nuestra, si nos miramos en ella, con detalle, como en un espejo de aumento y descubrimos los matices que, para sobrevivir cotidianamente, ignoramos.

Tomada de la web oficial de la película

Tomada de la web oficial de la película

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s