Un domingo “electoral”

Quienes me conocen, saben muy bien que, por vocación democrática, he votado en todos los procesos electorales, incluyendo el del año 2005, cuando algunos decidieron y sin consulta impusieron, que no había que votar.

También saben que, desde el nacimiento de la Red de Veedores, hace casi dos décadas, formal o informalmente, hago observación electoral.

Hoy no podía ser diferente: apegada a mis principios democráticos decidí no participar como votante, es decir, no votar, porque éste es un proceso viciado de nulidad, al ser convocado por la Asamblea Constituyente, un ente ilegítimo que usurpa funciones a los organismos del Estado.

Y digo “no participar como votante“, porque, dada la ilegitimidad del proceso, decir que decidí “no ejercer mi derecho al voto” sería muy contradictorio con mi posición.

Lo expreso en estos términos, porque ayer, conversando con unos amigos, cuando expresé mi posición, uno de ellos, dijo: ah, “es una posición principista“, como si actuar en apego a los principios, le restara valor a una acción política.

Obviamente, también decidí hacer una vuelta de observación, pero muy informal, para verificar, de primera mano, lo que los medios y algunos amigos, estaban contando que veían en los centros.

Pero antes de contarles el resultado de mi recorrido, quiero agregar algo más al comentario de mi amigo sobre el motivo de mi decisión.

El país que tenemos

En el país, en este momento, la sociedad está más fracturada y entrópica que nunca. El liderazgo en todos los grupos está dividido y enfrentado. Las pugnas por el control del poder y del no poder (o de la ilusión de poder), son múltiples y simultáneas. Todos, en el gobierno y en la oposición, están jugando al control de sus espacios, cada quién como puede y como su ética política le dicta que debe o puede hacer.

En el oficialismo, se dan algunas batallas y pugnas internas que parecen favorecer los espacios de incidencia de la oposición, y en la oposición, se mantienen las pugnas por el poder de influir en las decisiones sobre la estrategia y las tácticas, que facilitan el control de los espacios por parte del gobierno.

La situación es inédita y muy complicada. Quien crea que tiene “la solución” a lo que estamos viviendo y que, por su método puede convencer o forzar al resto de reconocerla o asumirla, parece que no ha evolucionado desde 1999, ni en los términos de análisis, ni en la comprensión de lo que estamos viviendo.

También están los que descubrieron el análisis de los procesos similares en otros países, como fuente o insumo para la comprensión y la toma de decisiones en Venezuela, pero no entienden que lo nuestro es inédito, por lo que los aprendizajes de las otras experiencias pueden ser valiosos, pero relativos, así que tomar otras experiencias, al pie de la letra, no garantiza que lo que hicieron en ellas, funcione.

Otro elemento que influye en la entropía en la que nos hemos convertido como sociedad, es la adopción mejorada y generalizada de dos prácticas nefastas para el funcionamiento de sociedades democráticas: el clientelismo político, heredado de las prácticas de Acción Democrática en sus gobiernos y repotenciado por la magnitud y su combinación con el miedo, por el chavismo; y la “operación política” que es una especie de “componenda-macolla forzada” en la que eran muy duchos, históricamente, los masistas, pero que ahora se ha convertido en una práctica recurrente de muchos grupos políticos. La operación política, fuerza “acuerdos” sin debate de argumentos, en operaciones de “incidencia” en la toma de decisiones, construyendo falsas “mayorías”, al momento de decidir.

Es más que evidente que, dicho ésto, no voy a decir que yo si tengo la solución o si sé cuál es la ruta a la salida de lo que estamos viviendo, porque sería contradictorio y ridículo.

Lo que sí voy y quiero decir, es que para que podamos aspirar a tener una Venezuela diferente, requerimos transformar unos elementos de fondo, Algunos de ellos, asociados al comportamiento de la dirigencia política, y otros, asociados a la ciudadanía.

Requerimos una ciudadanía consistente entre el discurso y la práctica, que sea capaz de involucrarse, más allá de las manifestaciones, en las acciones políticas y ciudadanas necesarias para construir un cambio de fondo. Pero también, una ciudadanía que se distancie de las prácticas disfrazadas de “conveniencia”, que asuma una ética ciudadana basada en el respeto al otro y a las normas, que se expresa en cosas tan elementales y sencillas,  como seguir los procedimientos y no comerse los semáforos. Una práctica en la que las acciones de desobediencia, sean eso y no en la que el esquivar las normas sólo contribuya a la entropía magnificada y vacía de contenido. Una ciudadanía que no esté esperando que aparezca un nuevo “mesías” a resolver sus problemas y que tampoco espere que, ante este adversario, las estrategias y tácticas políticas, se debatan abiertamente en los medios o en las redes sociales.

Y requerimos una dirigencia que asuma con humildad la complejidad y lo inédito de nuestra situación y que por tanto, no se erija como el nuevo portador de “la solución”, con la prepotencia del un “salvador” pre-claro. Sino entienda que puede tener razón en lo que aprecia y lo que dice, pero que la complejidad de lo que sucede amerita construir con otros, una visión más completa y acordar una estrategia que se desprenda de allí. Que entienda que es posible equivocarse, porque no estamos jugando solos y en muchos casos, estamos jugando temporalmente, desfasados, por lo que analizar el potencial error en la táctica es lo normal y conveniente, y el error no enviste de “sabiduría” y en consecuencia de “poder” al que alertó sobre su posibilidad de ocurrencia, en un momento específico.

Pero, lo más importante, es que requerimos que, sin asumir que eso signifique ingenuidad en el análisis o la acción, esa dirigencia construya una ética política diferente, en la que cualquier forma de clientelismo y de operación política sea desterrada. Si no logramos eso, siempre volveremos a tener una especie de “más de lo mismo”.

Actuar con base a principios no puede ser entendido, ni como una camisa de fuerza que hay que evitar, ni como una posición excelsa e infalible. Es imprescidible construir una ética política que permita flexibilidad en la acción, pero que no se convierta en tramoya y macolla, evadiendo los principios para lograr el control del poder a toda costa.

Comentario político-electoral

Antes de salir a mi paseo por el domingo “electoral”, intercambiando con unos amigos y escuchando los reportes del “Servicio de Información” (un valioso resumen de noticias que me llega por WhastApp en notas de voz), supe que un par de candidatos en la “contienda” estaban haciendo intensas denuncias sobre irregularidades en el proceso, que incluían la presencia de puntos rojos en las cercanías de los centros electorales y el voto “asistido” (diría mejor, amedrentado) y que decían tener documentación que las respaldaban.

En ese momento, recordé unos de los grandes vacíos que sentí durante el período de campaña: las denuncias de las irregularidades provenientes de los comandos de campaña de los candidatos. Varias organizaciones de derechos humanos y voceros políticos, de organizaciones e independientes, que no estaban participando en la contienda, hicieron denuncias, algunas documentadas y otras no, pero todas ponían en evidencia los delitos electorales recurrentemente cometidos por el oficialismo, que hizo gala de su abuso de poder, antes y durante la campaña.

En ese contexto, se apreciaron unas tímidas y pocas menciones a dichos abusos, por las organizaciones y personas participando directamente en el proceso, pero ni suficientes para el tenor del abuso y la violación de las normas, pero tampoco con la intensidad de hoy.

A beneficio de inventario, habrá que analizar este comportamiento y meterlo, como dato en el análisis de algún potencial escenario electoral.

Mi paseo por el domingo “electoral”

Como se trató de una pequeña vuelta de observación y sin credencial, no entré en los centros y me remití ver el comportamiento de la gente en las afueras de los centros, en la zona donde tengo años ejerciendo mi derecho al voto.

Mi centro electoral y los más cercanos en la zona, 6 en total, estaban totalmente vacíos. En 4 de ellos, pude pasar por las entradas y me llamó la atención que dos de ellos, estaban custodiados, como de costumbre por un par de Guardias Nacionales del Plan República, pero los otros dos tenían la puerta entrecerrada y del otro lado de la reja había mujeres milicianas. En las inmediaciones de esos 4 centros, había unos pocos carros, unos 2 o 3 en los custodiados por las milicianas. En mi centro, había 6 y en el otro centro, ninguno.

En los dos centros a los que no pude pasar, tenían cerradas las calles, en un caso con las mesas de un aula de la escuela y en el otro, con una cinta. En ninguno de los dos se veía cola en la entrada. Bueno, ni cola, ni gente esperando en la calle o curioseando como es costumbre en estos procesos, pero en ambos casos había un punto rojo muy cerca de la entrada del centro. Uno de los puntos rojos tenía tres mesas para el escaneo del “carnet de la patria” (eso decía un papel pegado al borde de la mesa) y había un par de personas paradas debajo del toldo, aunque ninguna de ellas parecía estar en el proceso de “escaneo”. El otro punto rojo tenía una sola mesa, había unas 4 personas sobre ella (y una saliendo), por lo que parecía que estaban en plena acción de “escaneo”. Como no tenía credencial, no me acerqué tampoco a conversar con ellos.

La diferencia en la dinámica social entre las zonas, sí fue notable. En la primera zona que incluye dos urbanizaciones de la zona de la Trinidad, no había casi personas en las calles. En la segunda, que es el pueblo de Baruta, había mucha gente en la calle. En la mayoría de los casos, especialmente en el casco, la gente estaba haciendo compras y actividades que no parecían tener relación ni con el centro electoral, ni con el punto rojo. Saliendo del casco, en la principal de Baruta, había mucha gente en colas esperando transporte público. Pero en las inmediaciones del otro centro electoral de Baruta, no había casi gente, y la mayoría de la poca que pude ver, estaba en el punto rojo.

Por cierto, mientras estaba dando la vuelta para salir de esa calle, porque estaba cerrado el paso, como les comenté, pude ver a un motorizado que creo que estaba en las mismas que yo, porque se paró miró el centro y el punto rojo, pero en su caso, llamó por teléfono, quizás para hacer un reporte. (Comentario de especulación pura)

Otra cosa que llamó mi atención, fue que, aproximadamente a la 1 pm, un grupo de entre 12 y 14 motorizados, sin identificación visible, pero en grupo, pasaron por la zona, atravesando la principal de la Trinidad y devolviéndose en el semáforo de la Procter (haciendo un cruce ilegal, por cierto), rumbo a la autopista.

El uso político-partidista del sistema educativo

Antes de cerrarles el recuento sobre mi paseo por el domingo “electoral”, debo comentarles que he recibido mensajes que han circulado por los chats de dos zonas educativas, los chats oficiales, los que usan los supervisores y el jefe de zona para comunicarse con los directores de las escuelas. En ambos casos, el tema de hoy es el mismo: preguntar si habían cumplido con su voto y su cuota de votantes.

En uno de los casos, la solicitud estuvo acompañada con un regaño-amenaza, el propio jefe de zona dijo en un audio, que al mediodía, la mayoría de los directores de ese Estado no había reportado, ni siquiera su propio voto, y que eso no era posible porque el “presidente Maduro” les había dado un “bono de compensación”, por la labor que ejercen.

De acuerdo a lo dicho por el jefe de zona, parece que el bono no estaba relacionado con su labor como directores de escuela, sino como militantes de una opción política, porque, con la frase “amor con amor se paga”, continuó el regaño y la solicitud de que los directores informaran a sus salas situacionales -sí, las del sistema educativo- y a los acompañantes circuitales, cuántos de ellos y cuántos de sus trabajadores “chavistas” han ido a votar.

El audio continuó con la amenaza. Sí, el jefe de zona dijo: “tenemos mecanismos para saber cuando ustedes votan”.

Luego expresó su preocupación por saber lo que estaba pasando y por saber “dónde están” las asambleas patrióticas de maestros y maestras, así como, la organización que tienen en las escuelas.

Y finalizó con el engaño siguiente: “necesitamos amarrar todos los votos, ningún voto está de más” (…) “vamos a triunfar, pero ese triunfo tiene que ser con contundencia”.

Como verán, toda una colección de delitos electorales y al ejercicio de la administración pública en un solo audio.

De vuelta al paseo

Ahora sí, para cerrar mi paseo por el domingo “electoral”, les dejo estas 3 fotos. No tomé más, porque no estaba en labores de observación formal.

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Centro electoral en la Unidad Educativa Monseñor Lucas Castillo, en Baruta, frente al Cementerio

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Punto rojo en las inmediaciones del centro electoral que está en la Unidad Educativa Monseñor Lucas Castillo, frente al Cementerio de Baruta

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Centro electoral ubicado en el Instituto Arturo Michelena en La Trinidad.

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Preguntas a los profetas del “cambio inevitable”

#TuitAnticlimático (bueno, o mejor dicho #HiloAnticlimático)

Cuando leo: “Entramos en un momento (o proceso) de cambio inevitable” referido a la vida política del país, pregunto:

1. Dada la dinámica de las sociedades, ¿no estamos en un proceso de transformación permanente?

2. Si entendemos cambio como el paso de un estado a otro y sabemos que los cambios se producen por la combinación de modificaciones pequeñas, ¿no es obvio que a veces, por su magnitud, podemos apreciar las señales de cambio, pero otras no?

3. El cambio siempre es inevitable. Lo que se puede intentar controlar, o en lo que se puede incidir, es en la dirección, profundidad y cualidades del cambio. En lo que se puede incidir y en lo que consciente y organizadamente hay que trabajar.

Dicho ésto, pregunto a los profetas del “cambio inevitable”:

¿no hemos experimentado una secuencia de cambios políticos que nos han traído desde una democracia débil a una peculiar dictadura controlada por mafias? ¿es a su profundización a lo que se refieren?

En términos de la relación gobierno-sociedad, ¿no hemos experimentado la transformación del clientelismo partidista, a un esquema de clientelismo-sumisión, con miedo como agravante, que rige la administración de las políticas sociales? ¿se refieren a la profundización de éste?

No es por dármelas de crítica-antipática, pero creo que hay muchas cosas de los cambios que estamos experimentando desde los 80’s, que parece que es más fácil ignorar que asimilar, incorporarlos al análisis y aprender de ellos, a ver si alguna vez comenzamos todos a reconstruir.

¿Construir un país desde la no-ciudadanía?

(Aquí les dejo, reunido, un hilo que publiqué en Twitter hoy)

Hoy amanecí con frío y cansada.

Paso por Twitter y me pregunto: ¿Cuál es la base sobre la que pensamos construir una #Venezuela diferente, si al liderazgo y a la ciudadanía crítica le cuesta tanto escuchar y comprender al otro? ¿cómo se supone que nos entederemos?

Si pareciera que les cuesta aún más, seguir los acuerdos que dicen tener, unas reglas de juego mínimas (y no digo sólo normas y leyes, sino no comerse un semáforo o seguir las reglas de un chat) ¿cómo se construye un país diferente con base en el irrespeto y la anarquía?

Y no se diga nada sobre la manía de echarle la culpa al otro, porque asumir la responsabilidad por las consecuencias de acciones y omisiones, no parece formar parte de nuestra idiosincrasia y gentilicio ¿cómo se puede aspirar a un país con justicia?

Hoy, en el intercambio que me encontré, la discusión oscila entre los emigrados que sufren xenofobia vs los que viven solidaridad, los emigrados trabajadores vs los estafadores, los emigrados orgullosos y los que “dan lástima”. Leo y creo que nos hace falta una dosis de carburo.

Leo y pienso que soy bi-naciomal de primera generación.

Vi la solidaridad y la xenofobia, en forma de chalequeo, toda mi vida. En diferentes dosis, en cada momento, pero siempre ambas. (Aún por la calle me encuentro con gente que piensa que no soy venezolana por mi fenotipo).

Tuve y tengo, amigos, compañeros y vecinos también emigrantes de innumerables nacionalidades, muchos espectaculares, pero también he conocido estafadores.

Reducir lo que estamos viviendo a etiquetas, a veces ayuda, a veces no. Emigrar no es fácil.

Regresar al país de origen tampoco lo es.

Un emigrante se convierte en extranjero en todas partes.

Sin embargo, tengo la fortuna de haber crecido en una familia de emigrantes que, consciente o inconscientemente, construyó su identidad sobre la lógica bi-nacional.

Porque identidad y pertenencia, se construyen desde el corazón, se vibra con ellas.

Como dije hace años, soy afrodescendiente, venezolana, guanche y africana.

Ese mi origen, pero hoy me siento ciudadana del mundo. Hay partes de identidad y gentilicio de otras latitudes, que han percolado en mi alma.

Tengo un toque malevo y gaucho clavado en el corazón; un deje carioca en mi andar, aunque no tengo el gusto de conocer Brasil; hay un pedazo de blues y country en mi pecho y un trozo de NY, Kansas y Nashville en mis sueños. Tengo la gentileza de Quito y Guatemala como referencia.

Tengo solapados el recuerdo del ladrón que soltó el bolso en una plaza de Niza, con el del que me miró aterrado cuando lo enfrenté porque trataba de abrir mi carro. Ambos reaccionaron al hoy ingenuo grito de “ladrón, ladrón”. Ninguno más o menos ladrón que el otro.

Muchas vivencias directas, otras construidas de narraciones y cuentos de familiares y amigos y un sin fin, talladas en mi corazón, a partir del cine, la lectura o la música, me hacen ciudadana del mundo, con ganas de incorporar muchas más, preferiblemente con experiencia directa😉

Tuve esa fortuna que es para mí hoy, una gran ventaja comparativa, pero no sólo con respecto a los que, por obligación o por decisión, han emigrado, sino, especialmente con los venezolanos que hoy se sienten extranjeros en su país.

Y como dije antes, la fortuna de construir mi identidad sobre la lógica bi-nacional, hoy multicultural, se la debo a mi familia. Eso se aprende en casa. En esa dimensión de la vida, la escuela es importante, pero sólo complementaria.

Hoy, puedo mirarte a los ojos y reconocer un pedazo de mi esencia en la tuya. Puedo ver lo que me gusta y quiero compartir y lo que no me gusta y quiero cambiar.

Hoy puedo verte a los ojos con dignidad, reconocer una parte de mi pasado y soñar una parte de mi futuro.

(Interesante vuelco el de este hilo. Ya no tengo frío. Gracias a toda mi familia regada por el mundo (especialmente la biológica, pero también la asimilada). Gracias mamá).

#CiudadaníaPolítica

Aquí les dejo unas ideas #ModoTuit sobre #CiudadaníaPolítica y futuro en #Venezuela que publiqué ayer 19/12/2017:

1. Cada vez que leo en una red social a alguien diciendo “no soy político”, para diferenciar su acción, o su activismo, de la militancia partidista, entiendo que la lógica de la antipolítica está más enraizada en #Venezuela de lo que creemos.

2. Ser ciudadano incluye ser político, porque la ciudadanía tiene una dimensión política.  Por ello, toda acción ciudadana y toda acción de las ONG del tipo que sean, tiene una dimensión política, es política. Que no sea político-partidista, es otra cosa.

3. Que se participe como ciudadano o desde una organización que no sea partidista y que se tengan fórmulas de acción política y de ejercicio del poder, diferentes a las de los partidos, es otra cosa. Pero decir que no somos “políticos”…

4. Decir “no soy político”, para diferenciarse de los militantes de partidos, es desconocer la dimensión política de la ciudadanía y su vocación de ejercicio de poder e incidencia política.

5. También, decir “no soy político”, como si la acción por “política” fuera una acción incorrecta, nos lleva a la antipolítica pura: “nosotros los buenos, los desinteresados vs los políticos partidistas, los malos e interesados”.

6. Otra arista de esta actitud, es la presunción de la “acción desinteresada”, o de la acción a partir de intereses “no personales”. Como personas siempre respondemos a intereses que tienen una dimensión personal.

7. La acción desinteresada no existe. Es como pensar que es posible que la acción no sea egoísta. La acción siempre es interesada y egoísta. Lo que varía es la visión de bienestar que la sustenta y como se construye.

8. Por ejemplo, en la solidaridad, que implica procurar el bienestar del otro, la razón puede ser desde “ganarse el cielo”, hasta tener un entorno amable, o una sociedad con menos inseguridad y violencia. Es por tanto, una acción interesada y egoísta.

9. Si concebimos al mundo como un sistema complejo e interconectado, el bienestar de otros incide o determina el nuestro, por tanto, toda acción por mejorar nuestra calidad de vida, incluye la acción egoísta e interesada por incidir en la de los otros.

10. El punto entonces no es que la acción sea desinteresada y no egoísta, sino que lo que se entiende por calidad de vida debe ser consensuado y compartido, porque es el resultado de la acción colectiva, sea intencional y consciente o no.

11. Nadie más interesado que cada uno, en que todos ejerzan sus derechos, que todos tengamos educación de calidad, alimentación, salud, recreación, seamos productivos y que cumplamos con nuestros deberes ciudadanos. Nada más político que eso.

12. Otra cosa es cuestionar la ética de la acción política, sea de los miembros de partidos, de los activistas de cualquier ONG, o de los ciudadanos. Pero eso tampoco nos divide entre “buenos y malos”, sino nos clasifica de acuerdo a la ética en la acción.

13. Si entendemos que toda acción es política y que queremos incidir en las decisiones que determinan nuestra calidad de vida, las tome el vecino o el gobernante, entendemos que sólo nos diferencia el tipo de acción y la ética utilizada.

14. La ética política también se construye entre todos. Si nos parece aceptable, por conveniente o porque nos beneficia, una práctica política en un ciudadano, en un militante de partido o en un gobernante, la reforzamos como válida.

15. Tenemos los ciudadanos, los partidos, las ONG, los gobernantes y la ética política con la que hemos contribuido, por acción, omisión o baja incidencia, la que hemos construido entre todos. Tenemos el país que hemos construido entre todos.

16. Las organizaciones, gobernantes y el país que tenemos, es el producto y consecuencia de nuestro ejercicio ciudadano y asumirlo es la primera acción de una ética política diferente, la sustentada en la responsabilidad política-ciudadana.

17. Hacerlo no nos quita el derecho y el deber de ser críticos los unos con los otros. Tampoco desdibuja o desaparece las responsabilidades específicas, las de las organizaciones, ni las individuales. Pero coloca debate, relaciones y acción en otros términos.

18. En lugar de escurrir el bulto con el “no soy político” y sentirnos “bien” con la práctica maniquea de separarnos entre “buenos y malos”, nos sale saber qué queremos y consensuarlo con otros; reconocer al otro con sus especificidades y aprender a convivir.

19. También nos sale reforzar, ajustar, pero sobre todo respetar el marco institucional, la constitución y las normas de convivencia. Nos sale reinventarnos y reconstruirnos desde adentro y desde abajo, en las ideas y en las prácticas.

20. Nos sale dejar la antipolítica y por el contrario, asumir nuestra responsabilidad y ciudadanía política. Asumir también que hemos perdido mucho tiempo, pero que si no comenzamos ahora, no podremos tener otra #Venezuela

Reflexiones post-electorales

Una de las mejores cosas que tiene asumir que estamos en dictadura y gobernados por grupos de corruptos y mafiosos, es tener la certeza de que no tiene sentido generarse falsas expectativas con cada acción política puntual.
Quienes se generan falsas expectativas, o quienes las usan para promover la participación de otros, hoy tienen que recoger sus palabras y “reparar daños”.
Claro está, no generarse falsas expectativas no significa no reconocer que el liderazgo político podría hacer las cosas diferentes y demostrar que ha aprendido más durante estas dos décadas.  Tampoco significa no reconocer que buena parte de la ciudadanía tampoco ha aprendido y sigue esperando que alguien resuelva los problemas y concrete el cambio en el país.
A esta hora, aún esperamos que se terminen de recoger las actas, cosa que sabemos que siempre se toma tiempo, y que el liderazgo presente un caso para investigación de fraude, sólido e irrefutable.  
Pero también esperamos muy buenas explicaciones sobre la acción tardía frente a la presencia de los nicaragüenses y la inacción institucional ante los cambios de centros a última hora, porque lo que se hizo fue organizar el “resuelve” en comandita, facilitando el traslado de votantes, que fue una buena medida, pero que institucionalmente, no era suficiente. 
Mientras esperamos que avancen esas acciones, podemos dedicarnos al deporte nacional de acusarnos o insultarnos unos a otros (parece que esa opción va ganando hasta ahora), o podemos respirar muy profundo y reflexionar sobre algunas cosas.
Aquí les dejo algunas preguntas para que las tomen como ejemplo:
1. ¿Pertenece Usted a algún grupo u organización política o ciudadana, o simpatiza con alguna actualmente?
2. Si pertenece a alguna organización o hace activismo ciudadano en su sector, ¿cuántas personas forman parte de su grupo? ¿cuál es el alcance real de sus acciones y cuánto significa eso en el tejido organizacional ciudadano?
3. Como ciudadano ¿cuándo cree que habrá un cambio real en Venezuela? ¿Cómo cree que se dará ese cambio? ¿Quién y con quién lo construiría?
4.¿Cómo puede contribuir como ciudadano y cómo puede contribuir su grupo, si pertenece a alguna organización o grupo de activistas, a construir una salida real para Venezuela?
5. ¿Cómo cree que se puede construir gobernabilidad y estabilidad en Venezuela, si se diera un cambio de gobierno? ¿Qué podría aportar Usted y su grupo? ¿Qué estarían dispuestos a sacrificar y a ceder?
6. ¿Cómo se propone trabajar cambios culturales importantes para la construcción de ciudadanía como la erradicación del clientelismo y la “viveza criolla”?
7. ¿Cómo, con qué estrategia y en cuanto tiempo se puede lograr construir tejido social robusto que contribuya con un cambio real en Venezuela y que ayude a garantizar gobernabilidad en el marco de una guerra en contra de las mafias desplazadas del gobierno, si se lograra impulsar un cambio?
8. ¿Con cuáles de las mafias y grupos armados vinculados a los grupos en el gobierno considera que se debería negociar para garantizar viabilidad de un cambio y la gobernabilidad posterior?
9. ¿Qué estaría dispuesto a perdonar y a quién para facilitar la transición y para construir viabilidad y gobernabilidad de un cambio?
10. Para los que no les gustan los partidos políticos existentes: ¿estarían en disposición a construir un nuevo partido político que se convierta en alternativa de poder? ¿cómo, cuando, por dónde comenzaría? ¿Cuánto tiempo cree que le tomaría?
Estas son algunas preguntas para una reflexión política pura y dura, que pueden ayudar a ciudadanos, activistas, militantes y dirigentes partidistas a ubicarnos en el panorama que hoy vivimos y pensar, más allá de los escenarios de algunos teóricos y de la batalla campal de insultos y acusaciones, cuál es nuestro rol y el alcance de nuestras acciones y cómo integrarnos en la construcción de una salida viable y duradera.

Derecho a la Paz en #12AccionesPorLaPaz

Ayer, con la coordinación del Centro de Justicia y Paz, Cepaz, se iniciaron unas jornadas de activismo por la paz y los derechos humanos. 
Éstas se estarán desarrollando entre el 21 de septiembre, que se conmemora el Día Internacional de la Paz, y el 2 de octubre, que es el Día Internacional de la No Violencia.
La idea que impulsa a CEPAZ para organizar estas jornadas, es promover la paz en el país, para fomentar la tolerancia y el respeto a las diferencias, con la premisa: “pequeñas acciones ciudadanas hacen posible cambiar la manera en que nos relacionamos con los demás, y que si estas se replican durante varios días, terminan convirtiéndose en un poderoso agente de cambio”.
Aquí les dejo el video de presentación de esas jornadas:


Así, en la #PlazaFrancia de #Altamira, diversas organizaciones y personas estuvimos dándole vida a #PasaTuGrulla, doblamos grullas con la orientación de los voluntarios de CEPAZ, pero especialmente, con la sapiencia de las queridas Lidia Coronado (@lidiaorigami en instagram) y Giannina Provenzali (@laprovenzalita)
Y también hablamos sobre los 12 derechos.
Aquí les dejo, ordenadas y redactadas, parte de las ideas, que compartí sobre el Derecho a la Paz.

En términos llanos y sin pretensión de hacer referencia a teorías, podemos decir que la Paz es un estado y un propósito, social y personal, pero también es un derecho humano.
La Paz se experienta internamente y se desarrolla en un contexto que la determina.
Como estado y como propósito, es dinámica, por ello, las sociedades y las personas, estamos en una búsqueda y reconstrucción permanente, interior y de las condiciones de contexto, que nos permitan experimentarla y mantenerla.
Como estado, en las sociedades y las personas, se experimenta como equilibrio, estabilidad y tranquilidad, y para las sociedades, se traduce en convivencia.
Como propósito, la búsqueda incluye que cesen la guerra y la confrontación y se superen la ira, el odio y el resentimiento. 
Como derecho humano, la Paz es un derecho complejo que, para realizarse, depende de la garantía de muchos otros derechos.
Entre los derechos relacionados con el derecho a la Paz, de acuerdo al sistema de Naciones Unidas, tenemos el derecho a la participación, política y en los asuntos públicos, lo que implica que se garanticen y se ejerzan los derechos a la libertad de pensamiento, de opinión y de expresión.
Tenemos el derecho a la justicia en todas sus dimensiones que incluyen el derecho a la verdad y a la reparación en casos de violaciones de derechos humanos; el derecho a la seguridad también en todas sus dimensiones, incluyendo el derecho a exigir el desarme completo, pero también, el derecho a vivir en un ambiente sano.
Enlazados con ellos y en consecuencia, se requieren garantizar el derecho a la objeción de conciencia, a la resistencia y a la desobediencia civil, especialmente en contextos en los que la Paz esté amenazada y en los que el régimen viole los derechos humanos; así como el derecho a emigrar y al refugio.
Y finalmente, se relacionan y determinan la garantía y posibilidad de realización del derecho a la Paz, derecho al desarrollo y a tener un medio ambiente sostenible, pero muy especialmente, un derecho que como el derecho a la Paz es transversal y complejo, el derecho a la educación, que en este caso, se enfoca en ser educado en y para la paz.
Como se trata de un derecho humano, es importante señalar que los ciudadanos, todos y sin discriminación, somo titulares del mismo y el Estado, tiene la obligación de garantizarlo de forma adecuada y oportuna.
Obviamente, las personas tenemos responsabilidad en la construcción de la Paz. Esa responsabilidad se expresa en el reconocimiento y respeto al otro y en la construcción y mantenimiento de la convivencia, fortaleciendo la institucionalidad y respetando las normas que, como sociedad formalmente, nos damos. De igual manera, se expresa en el ejercicio de nuestro deber como ciudadanos, a exigir al Estado que garantice la Paz para todos. 
En esa exigencia, que es la forma que toma lo que se denomina actualmente, corresponsabilidad, es importante que los ciudadanos seamos especialmente activos exigiendo a los organismos del Estado, la garantía del derecho a la Paz y todos los derechos que la hacen efectiva, y recordando que no se puede restaurar un derecho, o la inclusión de sectores en una sociedad, apalancándose en la violación de los derechos, o en la exclusión, de otros. No se puede incluir, a través de la generación de nuevas o diferentes formas de exclusión.
Y en el plano social y personal, es importante recordar que no se puede construir la Paz, cultivando el resentimiento.

Como era de esperarse, la 4.000 estuvo presente. 


Foto de Ana María Ramírez (@amramirezy) Gracias Ana, por la idea y la foto.

Socialismo cristiano, revolucionario y chavista

Hoy se presentó, a través de una cadena nacional, el regreso a clases como una gran fiesta con música en vivo incluida.

El evento constituyó una amplia propaganda de “la realidad del país y del sistema educativo” a través del lente gubernamental. 

En la muestra: pocas escuelas, grandes anuncios y peculiares firmas y “ejecútense”, sirvieron de marco para el tejido o reconstrucción de la narrativa de la “revolución bolivariana”. 

De dicha narrativa, se pueden identificar como los mensajes de fondo más resaltantes:

1. Reconstrucción de la imagen de Nicolás como el presidente humilde, en sintonía con el pueblo y abrazado por los niños, que es galardonado con un gorro de cocinero, por las madres procesadoras.

2. El afianzamiento de la ANC como instancia “legítima”, al hacerse acompañar en el recorrido de la cadena,  por dos “constituyentistas”.

3. La consolidación del “poder de la pareja presidencial” y la exaltación de Jaua como figura clave para el “proceso revolucionario”, especialmente en la formación de valores a través del sistema educativo. 

4. El relanzamiento del pensamiento “ideológico” del grupo en el poder, al asumir su religión-política “formalmente” como referente ideológico, rebautizándolo como “Socialismo Cristiano, revolucionario y chavista” (bueno, con algunos adjetivos adicionales que se me escapan); manteniendo al denominado “comandante eterno” como figura central, a Maduro como su hijo y heredero; y reiterando el “Chávez Vive”, como consigna y saludo.

5. La presentación de una nueva alianza: la unión espiritual-militar encarnada por un cura y un militar en cadena nacional. Ésta nueva “unión” ratifica el carácter militarista del grupo en el gobierno, ya que, además del lenguaje recurrentemeente empleado por los voceros gubernamentales y de las figuras estructurales como la “guerra popular prolongada” incluida en el “Plan de la Patria”, todas las alianzas que se construyen, son denominadas “sector x”-militar.

6. La ratificación del paternalismo como relación “Estado-Sociedad”, que “garantiza” el bienestar de la población, a cambio de sumisión y de una relación clientelar, materializada, en este momento, a través del “carnet de la patria”; retribuida con votos, lealtad partidista y participación en manifestaciones y actos de propaganda, y que excluye a todo el que no participe en ese arreglo.

Esta es la narrativa de hoy, contra ella compiten todos los grupos críticos y opositores para llegar a los sectores beneficiados, ampliar sus audiencias y revelar la situación real de Venezuela, ante el resto de los países de mundo.

#PoderPorAsalto como política de Estado

Aquí les dejo una colección de tuits que escribí esta noche a raíz de lo sucedido en la Asamblea Nacional

Hoy el #5Jul, era #DiaDeLaIndependencia en #Venezuela antes de que tomar y mantener el #PoderPorAsalto se convirtiera en política de Estado

Porque es obvio que lo sucedido hoy en la @AsambleaVE es sólo una muestra más del talante de los que gobierna hoy #Venezuela #PoderPorAsalto

Tomar el #PoderPorAsalto lo intentaron entre los 60s y los 90s con acciones de guerrilla y, posteriormente de guerrilla urbana #NoOlvidar

Tomar el #PoderPorAsalto lo intentaron el #4F y el #27N también desde las #FFAA Luego, recurrieron a elecciones, pero sin cambiar su talante

Tomar el #PoderPorAsalto incluye desconocer la institucionalidad existente. El primer ejemplo, el juramento de toma de posesión de Chavez

A este momento me refiero como el primer acto para tomar el #PoderPorAsalto violando la institucionalidad:

Permítanme recordar que este #GolpeInstitucionalProlongado comenzó el 2/2/1999 con la frase: “Juro (…) sobre esta moribunda Constitución”

Pero la lógica del #PoderPorAsalto, no se aplica sólo al momento del acceso al poder, sino para mantenerse en el poder y para controlarlo

Mecanismos para tomar y controlar el #PoderPorAsalto son de diversa índole: 1. Represión selectiva o discriminatoria de la disidencia

2. Creación de instancias paralelas y normas de facto violando institucionalidad existente también son mecanismos de toma del #PoderPorAsalto

Cuando sienten que la protesta de calle les afecta usan la violencia con represión y ataques de paramilitares para controlar #PoderPorAsalto

Grupos paramilitares actuaron por 1era vez el #1Nov de #2002 dirigidos por #LinaRon atacando #HuelgaDeHambre de Merhi #TSJ #PoderPorAsalto

Después del #1Nov de #2002 han crecido, reestructurado y gozado de financiamiento e impunidad como parte de estrategia de #PoderPorAsalto

En #2008 la LO del Servicio de Policía, abre las puertas para incorporar a esos grupos como parte de la #SeguridadCiudadana #PoderPorAsalto

Hasta en cadena nacional, desde la presidencia, se han otorgado “funciones” de “seguridad ciudadana” a grupos paramilitares #PoderPorAsalto

No podemos olvidar tampoco toma y disolución del Congreso de la República en el marco de la constituyente #1999 #PoderPorAsalto ¿Recuerdan?

Invito a hacer inventario de recuerdos con los momentos en los que antes y después de ser gobierno, tomaron o controlaron el #PoderPorAsalto

Hoy presenciamos un evento más, un nuevo intento de control del #PoderPorAsalto por parte del gobierno que sabe que tiene la calle perdida

Pero también hemos visto que en todo el país y todos los días, hacen allanamientos y detenciones, operaciones de control del #PoderPorAsalto

Cuando tomar y controlar el #PoderPorAsalto se arraiga como política de Estado, exige más organización, cohesión y protesta de la mayoría

Ante la política del gobierno de mantener el #PoderPorAsalto, debemos usar redes y chats, más que como carteleras, para construir comunidad

Frente el empeño del gobierno de controlar el #PoderPorAsalto, tenemos muchos más retos. Hagamos inventario y construyamos comunidad en serio

Cuando tomar y controlar el #PoderPorAsalto se arraiga como política de Estado, exige también respirar profundo y hacer esfuerzos para sumar

El #PoderPorAsalto como política de Estado, exige hacer énfasis en reconstruir cultura institucional comenzando por respeto a normas mínimas

Contrarrestar el #PoderPorAsalto como política de Estado, implica arraigar respeto a institucionalidad en nosotros y ejercerlo diariamente

Para contrarrestar el #PoderPorAsalto como política de Estado, no podemos ser ingenuos. Pero tenemos que comprender, para saber como actuar

Tácticas de Guerra

Estamos tan acostumbrados al verbo incendiario de los altos funcionarios del gobierno y a las actuaciones desproporcionadas de los organismos de seguridad del Estado, que parece que no terminamos de asimilar y tener consciencia de que estamos viviendo una dinámica de guerra.

Para describir en lo que se ha convertido en nuestra cotidianidad, podría comenzar diciendo:

  • Que el país está dividido en parcelas y guetos. Hay lugares impenetrables, lugares a los que no puede ingresar cualquier ciudadano. En algunos, no pueden entrar tampoco los organismos de seguridad.
  • Que nos hemos convertido en el país de las cadenas, la propaganda, la censura a los medios y el ataque a los periodistas, como política comunicacional del Estado; y de las confiscaciones, del desconocimiento al derecho a la propiedad y del quiebre indiscriminado de empresas, como “política económica”.
  • Que conseguir alimentos y medicinas se ha convertido en un vía crucis para todos los ciudadanos, para algunos mediatizado por el clientelismo disfrazado de política social, atentando contra los derechos a la alimentación y a la salud y contra la dignidad humana, descaradamente.
  • Que si un opositor, ciudadano de a pié o dirigente, hace una crítica o un llamado a manifestar pacíficamente, es criminalizado y en no pocos casos, acusado de traición a la patria y privado de libertad sin debido proceso. Pero se puede ver, con frecuencia a los altos dirigentes del oficialismo haciendo apología del delito, amenazando con agarrar fusiles y con levantar a las masas para no soltar nunca el poder; instigan al odio y a la violencia, criminalizan a los opositores y no pasa nada.
  • Que ante las denuncias de las organizaciones no gubernamentales y de defensores, por las recurrentes violaciones y falta de garantía de los derechos humanos por parte del Estado, el oficialismo responde con una organización muy gubernamental o con un evento, en el que el gobierno hace falsa propaganda para demostrar que ellos sí respetan o garantizan, los derechos humanos.
  • Que el derecho a la vida, que no ser robado, asaltado ni secuestrado, se considera más producto de la buena suerte, que de la existencia de un sistema que garantice realmente la seguridad ciudadana.
  • Que como ya sabemos, nosotros y en buena parte del mundo, en Venezuela no existe separación de poderes y que recientemente se ha dado un paso más en el golpe institucional continuado que vivimos desde hace casi dos décadas, con la acción ilegal del TSJ, agravada por la “solución” concertada con el ejecutivo y “avalada” en declaraciones por el “poder moral” a través de la defensoría.

Podría continuar y con seguridad tendríamos una larga lista de violaciones a la institucionalidad -contenida en los tratados internacionales suscritos, en la Constitución y en buena parte de las leyes-, de aberraciones en la dinámica social y política nacional, de violaciones a los derechos humanos más elementales.

Pero hoy quiero llamar la atención sobre una dimensión de la realidad venezolana, la relacionada con el ejercicio de los derechos políticos, específicamente, del derecho a la manifestación y el uso por parte del Estado de tácticas de guerra para impedirlo, en lugar de garantizarlo.

Sí, me refiero a tácticas de guerra, porque:

  1. Las parcelas y guetos en los que se encuentra dividido el país, también tienen su versión relacionada con la participación política. Hay sitios en los que está vetada la protesta crítica al gobierno, a los que la población que no es partidaria del gobierno, no puede llegar en manifestación. Sin embargo, en esos lugares, los simpatizantes del oficialismo, pueden hacer manifestaciones y fiestas sin ningún problema, actividades que, casi en su totalidad, son promovidas y financiadas por funcionarios e instancias del Estado, haciendo uso doloso de los recursos públicos.
  2. Cada vez que se convoca a una protesta opositora, el oficialismo monta su contra-marcha o contra-concentración, con recursos del Estado e instando a los funcionarios públicos a participar bajo amenaza. La lógica es la confrontación, como si las instancias gubernamentales no tuvieran la responsabilidad de atender y escuchar a todos.
  3. Si una manifestación de la oposición trata de llegar a la Defensoría del Pueblo, por ejemplo, o a la Asamblea Nacional, para hacer escuchar su voz, desde la noche anterior se despliegan contingentes de la GNB y de la PNB para ubicarse en lugares estratégicos y, sin ningún argumento válido, bloquear el paso, en su momento, violando el derecho a la manifestación.
  4. Las manifestaciones opositoras pueden ser atacadas en diversos momentos por los grupos paramilitares o parapoliciales, mal llamados “colectivos”, que desde hace también casi dos décadas, se promueven, financian y protegen desde el gobierno, y a los que, en algunos casos, se les han asignado informal, pero públicamente, labores de control de la “seguridad ciudadana” en los sectores populares, pero siempre se han autodenominados como “defensores” de la “revolución”.
  5. Si ante un bloqueo en la ruta, los manifestantes se mantienen en la zona o insisten en pasar, los organismos de “seguridad” responden, sin mediación previa, violando lo establecido en el artículo 15 de la resolución Resolución 8610 del MPPD (*), con uso excesivo de fuerza.

articulo 15La presencia de mediadores y el espacio de diálogo para la resolución de conflictos antes de la acción de los organismos de seguridad del Estado, ha existido solamente en el texto de esa norma, en la mayoría de los casos, de una vez se pasa a la represión y siempre de proporciones desmedidas y para nada acordes a la situación que se dice que se quiere controlar, como lo establecen los artículos del 20 al 25 de la misma resolución.

En efecto, si vemos la escala que regula el uso progresivo de la fuerza, tanto en la acción de la Fuerza Armada, como en la acción policial, de acuerdo al siguiente gráfico, hay 5 peldaños que escalar, antes de utilizar las armas intermedias o no letales, es decir, antes de apelar al uso de los gases lacrimógenos, por lo que cabría preguntarnos, ¿cómo es que se llega siempre tan rápido al sexto peldaño, según la GNB y la PNB, en las manifestaciones y protestas opositoras? Claro, que esa escalera se sube más rápido sin la mediación mencionada en el artículo 15.

la escala

Este gráfico es tomado del artículo 2 de las “Normas y principios para el Uso Progresivo y Diferenciado de la Fuerza Policial por parte de los funcionarios y funcionarias de los cuerpos de policía en sus diversos ámbitos político territoriales” porque está más claro que en la GO de la Resolución 8610 y es casi idéntico en su diseño. En la Res 8610 se encuentra en el artículo 21 y la descripción de las acciones correspondientes a cada peldaño de la escala, se encuentran en el artículo 3 de las normas policiales y en el 22 de las normas de las Fuerzas Armadas.

La represión a la que parece que nos estamos acostumbrando, incluye persecusión y correteo de los manifestantes, acorralamiento en lugares cerrados, con ingreso y persecusión arbitraria de manifestantes y no manifestantes, en espacios públicos y centros comerciales; disparo de gases lacrimógenos hacia edificaciones de uso comercial y residencial, y también directamente hacia los manifestantes, y uso de perdigones y maltrato físico a los manifestantes. Esas acciones se han utilizado en múltiples oportunidades, unas con mayor recurrencia e intensidad que otras, algunas desde hace más de una década y otras de data más reciente. Todas ellas, acompañadas, como ya sabemos, por detenciones arbitrarias.

Pero si ya nos estábamos acostumbrando a que esas violaciones e irregularidades formaran parte la cotidianidad en los intentos por ejercer nuestro derecho a manifestar, y para que no perdamos nuestra capacidad de asombro, el Estado decide innovar con dos nuevas acciones en su táctica de guerra: lanzar lacrimógenas en las inmediaciones de dos centros de salud y lanzarlas desde un helicóptero.

El lanzamiento de gases lacrimógenos en las inmediaciones de dos centros de salud en las Mercedes, es una acción inédita por parte de la GNB. De ella existen varias reseñas con fotos y videos y incluidos. De las personas que reseñaron, resaltan el Doctor Daniel Belleli, que tomó un video desde el exterior de uno de los centros de salud y la Diputada Delsa Solorzano (@delsasolorzano ) que se encontraba recibiendo atención médica, precisamente por haber sufrido el impacto de una bomba lacrimógena en el pecho durante la manifestación.  (Por cierto, el uso de disparos directos de gases lacrimógenos a los manifestantes, implica un riesgo de lesión que es penado por la ley y que constituye una violación al numeral 3 del mencionado artículo 15. Esa acción, además de la lesión que llevó a la diputada Solorzano a la clínica, le produjo una fractura en la tibia al Periodista Román Camacho (@RCamachoVzla), así como heridas en la cabeza a un par de manifestantes ayer).

Aquí les dejo los enlaces con los videos en cuestión.

Video del Doctor Daniel Belleli:

Video de la Diputada Delsa Solorzano:

Esta acción, además de escandalizarnos a todos por lo descabellada y de haber tenido consecuencias en la salud y bienestar de las personas que se encontraban en los centros de salud en ese momento, incluyendo a un bebé, viola el numeral 3 del artículo 15, citado anteriormente, tal como se aprecia a continuación:

articulo 15 numeral 3

En este marco, es importante resaltar que sobre el uso de los gases lacrimógenos hay muchas cosas que valdría la pena agregar, especialmente por el desconocimiento que se tiene sobre su toxicidad y efectos a largo plazo en la salud de las personas que son sujetas a exposiciones intensas y por largos períodos, pero eso requeriría todo un texto aparte que, seguramente, se basaría en el trabajo que, sobre el tema han hecho algunos químicos universitarios, como la profesora Mónica Krauter (@mkrauterusb).

Sin embargo, es importante comentar que, el sábado pasado (8 de abril) se generó un gran revuelo por el uso de bombas de humo de color rojo, conjuntamente con las lacrimógenas, lo cual constituye una acción para intimidar y confundir a los manifestantes, por parte de los organismos del Estado. Pero ese tipo de acción no es inédita. Tiene antecedentes, entre otras, en las manifestaciones de inicio del 2014, de las cuales, por cierto, también hay algunas pocas reseñas gráficas.

Por otra parte, el lanzamiento de bombas lacrimógenas desde un helicóptero, es una terrible novedad en la táctica de guerra del gobierno, que comenzó justamente en la manifestación del pasado jueves 6 de abril, se repitió en la manifestación del sábado 8, tal como consta en diversas menciones del hecho por usuarios de twitter, aunque, en esos dos momentos, imaginamos que por la sorpresa, no se tomaron reseñas gráficas como en la manifestación de ayer.

lacri dia 6

lacri dia 8

Ayer, la acción criminal fue reseñada en un video tomado por el Diputado Juan Andrés Mejía (@JuanAndresMejia ), dejando clara evidencia de lo sucedido.

Al respecto, es imprescindible decir que el uso de gases siempre se ha considerado una acción muy delicada, porque la naturaleza del gas, conjuntamente con las condiciones climáticas, hacen muy poco controlable y direccionable su aplicación y especialmente, su confinamiento a un área determinada; lo que, además de afectar a la población que se encuentra manifestando, extiende sus efectos a toda la población que se encuentre en el entorno, pero, si además de ello, se lanza desde un helicóptero hacia un área extensa en la que hay edificaciones y personas involucradas y no involucradas con la manifestación, se tiene mucho menos control.

A esa situación debe sumarse el factor sorpresa y el que el lanzamiento se hace desde el aire, incrementando el riesgo de producir lesiones letales en las personas que se encuentren en la zona. Eso, constituye un agravante en la violación a los derechos humanos que se hace por no observar lo establecido en la Resolución 8610 y por la que los funcionarios que dispararon las lacrimógenas desde el helicóptero, pero también los que lo hicieron directo a los manifestantes y en las inmediaciones de dos centros de salud, tendrán que asumir las consecuencias legales correspondientes. Ellos y los superiores que han ordenado ese tipo de actuación.

Y para los que aún no crean que se trata de tácticas de guerra, aquí les dejo este tuit muy claro publicado por José Miguel Vivanco (@JMVivancoHRW), quien es director para las Américas de la ONG Human Rights Watch.

vivanco


PS: ayer se mencionó en diversos medios que el lanzamiento de lacrimógenas desde el helicóptero estaba penado por lo establecido en los artículos 60 y 141 de la Ley de aeronáutica civil, sin embargo, de acuerdo al texto de los artículos 1 y 17 de esa misma ley, lo establecido en el 60 y el 141 no aplica a ese helicóptero por ser una aeronave del Estado y no estar explícita la aplicación de esa norma específica, a ese tipo de aeronave en el texto de la ley.

PS2: Esta mañana, después de publicar, leí esta noticia: Mujer de 90 años muere en Bello Monte tras inhalar gases lacrimógenos y la coloqué como PS2 señalando que era “una de las consecuencias de los efectos no controlables del uso indiscriminado de los gases lacrimógenos”. Esta noche leo, que la hija de la Sra fallecida, desmiente que la muerte esté relacionada a los efectos de los gases lacrimógenos. Pensé en quitar la noticia, para no confundir, pero creo que en el resto de la reseña, y también en el desmentido publicado en otro medio, hay suficiente evidencia de los efectos no controlables del uso indiscriminado de los gases lacrimógenos y de las razones para establecer responsabilidades legales, que vale la pena dejarla y agregar la otra, cuyo enlace, les dejo aquí: Desmienten muerte de anciana en Bello Monte por gases lacrimógenos.

(*) Normas sobre la actuación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en funciones de control del orden público, la paz social y la convivencia ciudadana en reuniones públicas y manifestaciones