Reflexiones post-electorales

Una de las mejores cosas que tiene asumir que estamos en dictadura y gobernados por grupos de corruptos y mafiosos, es tener la certeza de que no tiene sentido generarse falsas expectativas con cada acción política puntual.
Quienes se generan falsas expectativas, o quienes las usan para promover la participación de otros, hoy tienen que recoger sus palabras y “reparar daños”.
Claro está, no generarse falsas expectativas no significa no reconocer que el liderazgo político podría hacer las cosas diferentes y demostrar que ha aprendido más durante estas dos décadas.  Tampoco significa no reconocer que buena parte de la ciudadanía tampoco ha aprendido y sigue esperando que alguien resuelva los problemas y concrete el cambio en el país.
A esta hora, aún esperamos que se terminen de recoger las actas, cosa que sabemos que siempre se toma tiempo, y que el liderazgo presente un caso para investigación de fraude, sólido e irrefutable.  
Pero también esperamos muy buenas explicaciones sobre la acción tardía frente a la presencia de los nicaragüenses y la inacción institucional ante los cambios de centros a última hora, porque lo que se hizo fue organizar el “resuelve” en comandita, facilitando el traslado de votantes, que fue una buena medida, pero que institucionalmente, no era suficiente. 
Mientras esperamos que avancen esas acciones, podemos dedicarnos al deporte nacional de acusarnos o insultarnos unos a otros (parece que esa opción va ganando hasta ahora), o podemos respirar muy profundo y reflexionar sobre algunas cosas.
Aquí les dejo algunas preguntas para que las tomen como ejemplo:
1. ¿Pertenece Usted a algún grupo u organización política o ciudadana, o simpatiza con alguna actualmente?
2. Si pertenece a alguna organización o hace activismo ciudadano en su sector, ¿cuántas personas forman parte de su grupo? ¿cuál es el alcance real de sus acciones y cuánto significa eso en el tejido organizacional ciudadano?
3. Como ciudadano ¿cuándo cree que habrá un cambio real en Venezuela? ¿Cómo cree que se dará ese cambio? ¿Quién y con quién lo construiría?
4.¿Cómo puede contribuir como ciudadano y cómo puede contribuir su grupo, si pertenece a alguna organización o grupo de activistas, a construir una salida real para Venezuela?
5. ¿Cómo cree que se puede construir gobernabilidad y estabilidad en Venezuela, si se diera un cambio de gobierno? ¿Qué podría aportar Usted y su grupo? ¿Qué estarían dispuestos a sacrificar y a ceder?
6. ¿Cómo se propone trabajar cambios culturales importantes para la construcción de ciudadanía como la erradicación del clientelismo y la “viveza criolla”?
7. ¿Cómo, con qué estrategia y en cuanto tiempo se puede lograr construir tejido social robusto que contribuya con un cambio real en Venezuela y que ayude a garantizar gobernabilidad en el marco de una guerra en contra de las mafias desplazadas del gobierno, si se lograra impulsar un cambio?
8. ¿Con cuáles de las mafias y grupos armados vinculados a los grupos en el gobierno considera que se debería negociar para garantizar viabilidad de un cambio y la gobernabilidad posterior?
9. ¿Qué estaría dispuesto a perdonar y a quién para facilitar la transición y para construir viabilidad y gobernabilidad de un cambio?
10. Para los que no les gustan los partidos políticos existentes: ¿estarían en disposición a construir un nuevo partido político que se convierta en alternativa de poder? ¿cómo, cuando, por dónde comenzaría? ¿Cuánto tiempo cree que le tomaría?
Estas son algunas preguntas para una reflexión política pura y dura, que pueden ayudar a ciudadanos, activistas, militantes y dirigentes partidistas a ubicarnos en el panorama que hoy vivimos y pensar, más allá de los escenarios de algunos teóricos y de la batalla campal de insultos y acusaciones, cuál es nuestro rol y el alcance de nuestras acciones y cómo integrarnos en la construcción de una salida viable y duradera.

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Derecho a la Paz en #12AccionesPorLaPaz

Ayer, con la coordinación del Centro de Justicia y Paz, Cepaz, se iniciaron unas jornadas de activismo por la paz y los derechos humanos. 
Éstas se estarán desarrollando entre el 21 de septiembre, que se conmemora el Día Internacional de la Paz, y el 2 de octubre, que es el Día Internacional de la No Violencia.
La idea que impulsa a CEPAZ para organizar estas jornadas, es promover la paz en el país, para fomentar la tolerancia y el respeto a las diferencias, con la premisa: “pequeñas acciones ciudadanas hacen posible cambiar la manera en que nos relacionamos con los demás, y que si estas se replican durante varios días, terminan convirtiéndose en un poderoso agente de cambio”.
Aquí les dejo el video de presentación de esas jornadas:


Así, en la #PlazaFrancia de #Altamira, diversas organizaciones y personas estuvimos dándole vida a #PasaTuGrulla, doblamos grullas con la orientación de los voluntarios de CEPAZ, pero especialmente, con la sapiencia de las queridas Lidia Coronado (@lidiaorigami en instagram) y Giannina Provenzali (@laprovenzalita)
Y también hablamos sobre los 12 derechos.
Aquí les dejo, ordenadas y redactadas, parte de las ideas, que compartí sobre el Derecho a la Paz.

En términos llanos y sin pretensión de hacer referencia a teorías, podemos decir que la Paz es un estado y un propósito, social y personal, pero también es un derecho humano.
La Paz se experienta internamente y se desarrolla en un contexto que la determina.
Como estado y como propósito, es dinámica, por ello, las sociedades y las personas, estamos en una búsqueda y reconstrucción permanente, interior y de las condiciones de contexto, que nos permitan experimentarla y mantenerla.
Como estado, en las sociedades y las personas, se experimenta como equilibrio, estabilidad y tranquilidad, y para las sociedades, se traduce en convivencia.
Como propósito, la búsqueda incluye que cesen la guerra y la confrontación y se superen la ira, el odio y el resentimiento. 
Como derecho humano, la Paz es un derecho complejo que, para realizarse, depende de la garantía de muchos otros derechos.
Entre los derechos relacionados con el derecho a la Paz, de acuerdo al sistema de Naciones Unidas, tenemos el derecho a la participación, política y en los asuntos públicos, lo que implica que se garanticen y se ejerzan los derechos a la libertad de pensamiento, de opinión y de expresión.
Tenemos el derecho a la justicia en todas sus dimensiones que incluyen el derecho a la verdad y a la reparación en casos de violaciones de derechos humanos; el derecho a la seguridad también en todas sus dimensiones, incluyendo el derecho a exigir el desarme completo, pero también, el derecho a vivir en un ambiente sano.
Enlazados con ellos y en consecuencia, se requieren garantizar el derecho a la objeción de conciencia, a la resistencia y a la desobediencia civil, especialmente en contextos en los que la Paz esté amenazada y en los que el régimen viole los derechos humanos; así como el derecho a emigrar y al refugio.
Y finalmente, se relacionan y determinan la garantía y posibilidad de realización del derecho a la Paz, derecho al desarrollo y a tener un medio ambiente sostenible, pero muy especialmente, un derecho que como el derecho a la Paz es transversal y complejo, el derecho a la educación, que en este caso, se enfoca en ser educado en y para la paz.
Como se trata de un derecho humano, es importante señalar que los ciudadanos, todos y sin discriminación, somo titulares del mismo y el Estado, tiene la obligación de garantizarlo de forma adecuada y oportuna.
Obviamente, las personas tenemos responsabilidad en la construcción de la Paz. Esa responsabilidad se expresa en el reconocimiento y respeto al otro y en la construcción y mantenimiento de la convivencia, fortaleciendo la institucionalidad y respetando las normas que, como sociedad formalmente, nos damos. De igual manera, se expresa en el ejercicio de nuestro deber como ciudadanos, a exigir al Estado que garantice la Paz para todos. 
En esa exigencia, que es la forma que toma lo que se denomina actualmente, corresponsabilidad, es importante que los ciudadanos seamos especialmente activos exigiendo a los organismos del Estado, la garantía del derecho a la Paz y todos los derechos que la hacen efectiva, y recordando que no se puede restaurar un derecho, o la inclusión de sectores en una sociedad, apalancándose en la violación de los derechos, o en la exclusión, de otros. No se puede incluir, a través de la generación de nuevas o diferentes formas de exclusión.
Y en el plano social y personal, es importante recordar que no se puede construir la Paz, cultivando el resentimiento.

Como era de esperarse, la 4.000 estuvo presente. 


Foto de Ana María Ramírez (@amramirezy) Gracias Ana, por la idea y la foto.

Socialismo cristiano, revolucionario y chavista

Hoy se presentó, a través de una cadena nacional, el regreso a clases como una gran fiesta con música en vivo incluida.

El evento constituyó una amplia propaganda de “la realidad del país y del sistema educativo” a través del lente gubernamental. 

En la muestra: pocas escuelas, grandes anuncios y peculiares firmas y “ejecútense”, sirvieron de marco para el tejido o reconstrucción de la narrativa de la “revolución bolivariana”. 

De dicha narrativa, se pueden identificar como los mensajes de fondo más resaltantes:

1. Reconstrucción de la imagen de Nicolás como el presidente humilde, en sintonía con el pueblo y abrazado por los niños, que es galardonado con un gorro de cocinero, por las madres procesadoras.

2. El afianzamiento de la ANC como instancia “legítima”, al hacerse acompañar en el recorrido de la cadena,  por dos “constituyentistas”.

3. La consolidación del “poder de la pareja presidencial” y la exaltación de Jaua como figura clave para el “proceso revolucionario”, especialmente en la formación de valores a través del sistema educativo. 

4. El relanzamiento del pensamiento “ideológico” del grupo en el poder, al asumir su religión-política “formalmente” como referente ideológico, rebautizándolo como “Socialismo Cristiano, revolucionario y chavista” (bueno, con algunos adjetivos adicionales que se me escapan); manteniendo al denominado “comandante eterno” como figura central, a Maduro como su hijo y heredero; y reiterando el “Chávez Vive”, como consigna y saludo.

5. La presentación de una nueva alianza: la unión espiritual-militar encarnada por un cura y un militar en cadena nacional. Ésta nueva “unión” ratifica el carácter militarista del grupo en el gobierno, ya que, además del lenguaje recurrentemeente empleado por los voceros gubernamentales y de las figuras estructurales como la “guerra popular prolongada” incluida en el “Plan de la Patria”, todas las alianzas que se construyen, son denominadas “sector x”-militar.

6. La ratificación del paternalismo como relación “Estado-Sociedad”, que “garantiza” el bienestar de la población, a cambio de sumisión y de una relación clientelar, materializada, en este momento, a través del “carnet de la patria”; retribuida con votos, lealtad partidista y participación en manifestaciones y actos de propaganda, y que excluye a todo el que no participe en ese arreglo.

Esta es la narrativa de hoy, contra ella compiten todos los grupos críticos y opositores para llegar a los sectores beneficiados, ampliar sus audiencias y revelar la situación real de Venezuela, ante el resto de los países de mundo.

#PoderPorAsalto como política de Estado

Aquí les dejo una colección de tuits que escribí esta noche a raíz de lo sucedido en la Asamblea Nacional

Hoy el #5Jul, era #DiaDeLaIndependencia en #Venezuela antes de que tomar y mantener el #PoderPorAsalto se convirtiera en política de Estado

Porque es obvio que lo sucedido hoy en la @AsambleaVE es sólo una muestra más del talante de los que gobierna hoy #Venezuela #PoderPorAsalto

Tomar el #PoderPorAsalto lo intentaron entre los 60s y los 90s con acciones de guerrilla y, posteriormente de guerrilla urbana #NoOlvidar

Tomar el #PoderPorAsalto lo intentaron el #4F y el #27N también desde las #FFAA Luego, recurrieron a elecciones, pero sin cambiar su talante

Tomar el #PoderPorAsalto incluye desconocer la institucionalidad existente. El primer ejemplo, el juramento de toma de posesión de Chavez

A este momento me refiero como el primer acto para tomar el #PoderPorAsalto violando la institucionalidad:

Permítanme recordar que este #GolpeInstitucionalProlongado comenzó el 2/2/1999 con la frase: “Juro (…) sobre esta moribunda Constitución”

Pero la lógica del #PoderPorAsalto, no se aplica sólo al momento del acceso al poder, sino para mantenerse en el poder y para controlarlo

Mecanismos para tomar y controlar el #PoderPorAsalto son de diversa índole: 1. Represión selectiva o discriminatoria de la disidencia

2. Creación de instancias paralelas y normas de facto violando institucionalidad existente también son mecanismos de toma del #PoderPorAsalto

Cuando sienten que la protesta de calle les afecta usan la violencia con represión y ataques de paramilitares para controlar #PoderPorAsalto

Grupos paramilitares actuaron por 1era vez el #1Nov de #2002 dirigidos por #LinaRon atacando #HuelgaDeHambre de Merhi #TSJ #PoderPorAsalto

Después del #1Nov de #2002 han crecido, reestructurado y gozado de financiamiento e impunidad como parte de estrategia de #PoderPorAsalto

En #2008 la LO del Servicio de Policía, abre las puertas para incorporar a esos grupos como parte de la #SeguridadCiudadana #PoderPorAsalto

Hasta en cadena nacional, desde la presidencia, se han otorgado “funciones” de “seguridad ciudadana” a grupos paramilitares #PoderPorAsalto

No podemos olvidar tampoco toma y disolución del Congreso de la República en el marco de la constituyente #1999 #PoderPorAsalto ¿Recuerdan?

Invito a hacer inventario de recuerdos con los momentos en los que antes y después de ser gobierno, tomaron o controlaron el #PoderPorAsalto

Hoy presenciamos un evento más, un nuevo intento de control del #PoderPorAsalto por parte del gobierno que sabe que tiene la calle perdida

Pero también hemos visto que en todo el país y todos los días, hacen allanamientos y detenciones, operaciones de control del #PoderPorAsalto

Cuando tomar y controlar el #PoderPorAsalto se arraiga como política de Estado, exige más organización, cohesión y protesta de la mayoría

Ante la política del gobierno de mantener el #PoderPorAsalto, debemos usar redes y chats, más que como carteleras, para construir comunidad

Frente el empeño del gobierno de controlar el #PoderPorAsalto, tenemos muchos más retos. Hagamos inventario y construyamos comunidad en serio

Cuando tomar y controlar el #PoderPorAsalto se arraiga como política de Estado, exige también respirar profundo y hacer esfuerzos para sumar

El #PoderPorAsalto como política de Estado, exige hacer énfasis en reconstruir cultura institucional comenzando por respeto a normas mínimas

Contrarrestar el #PoderPorAsalto como política de Estado, implica arraigar respeto a institucionalidad en nosotros y ejercerlo diariamente

Para contrarrestar el #PoderPorAsalto como política de Estado, no podemos ser ingenuos. Pero tenemos que comprender, para saber como actuar

Tácticas de Guerra

Estamos tan acostumbrados al verbo incendiario de los altos funcionarios del gobierno y a las actuaciones desproporcionadas de los organismos de seguridad del Estado, que parece que no terminamos de asimilar y tener consciencia de que estamos viviendo una dinámica de guerra.

Para describir en lo que se ha convertido en nuestra cotidianidad, podría comenzar diciendo:

  • Que el país está dividido en parcelas y guetos. Hay lugares impenetrables, lugares a los que no puede ingresar cualquier ciudadano. En algunos, no pueden entrar tampoco los organismos de seguridad.
  • Que nos hemos convertido en el país de las cadenas, la propaganda, la censura a los medios y el ataque a los periodistas, como política comunicacional del Estado; y de las confiscaciones, del desconocimiento al derecho a la propiedad y del quiebre indiscriminado de empresas, como “política económica”.
  • Que conseguir alimentos y medicinas se ha convertido en un vía crucis para todos los ciudadanos, para algunos mediatizado por el clientelismo disfrazado de política social, atentando contra los derechos a la alimentación y a la salud y contra la dignidad humana, descaradamente.
  • Que si un opositor, ciudadano de a pié o dirigente, hace una crítica o un llamado a manifestar pacíficamente, es criminalizado y en no pocos casos, acusado de traición a la patria y privado de libertad sin debido proceso. Pero se puede ver, con frecuencia a los altos dirigentes del oficialismo haciendo apología del delito, amenazando con agarrar fusiles y con levantar a las masas para no soltar nunca el poder; instigan al odio y a la violencia, criminalizan a los opositores y no pasa nada.
  • Que ante las denuncias de las organizaciones no gubernamentales y de defensores, por las recurrentes violaciones y falta de garantía de los derechos humanos por parte del Estado, el oficialismo responde con una organización muy gubernamental o con un evento, en el que el gobierno hace falsa propaganda para demostrar que ellos sí respetan o garantizan, los derechos humanos.
  • Que el derecho a la vida, que no ser robado, asaltado ni secuestrado, se considera más producto de la buena suerte, que de la existencia de un sistema que garantice realmente la seguridad ciudadana.
  • Que como ya sabemos, nosotros y en buena parte del mundo, en Venezuela no existe separación de poderes y que recientemente se ha dado un paso más en el golpe institucional continuado que vivimos desde hace casi dos décadas, con la acción ilegal del TSJ, agravada por la “solución” concertada con el ejecutivo y “avalada” en declaraciones por el “poder moral” a través de la defensoría.

Podría continuar y con seguridad tendríamos una larga lista de violaciones a la institucionalidad -contenida en los tratados internacionales suscritos, en la Constitución y en buena parte de las leyes-, de aberraciones en la dinámica social y política nacional, de violaciones a los derechos humanos más elementales.

Pero hoy quiero llamar la atención sobre una dimensión de la realidad venezolana, la relacionada con el ejercicio de los derechos políticos, específicamente, del derecho a la manifestación y el uso por parte del Estado de tácticas de guerra para impedirlo, en lugar de garantizarlo.

Sí, me refiero a tácticas de guerra, porque:

  1. Las parcelas y guetos en los que se encuentra dividido el país, también tienen su versión relacionada con la participación política. Hay sitios en los que está vetada la protesta crítica al gobierno, a los que la población que no es partidaria del gobierno, no puede llegar en manifestación. Sin embargo, en esos lugares, los simpatizantes del oficialismo, pueden hacer manifestaciones y fiestas sin ningún problema, actividades que, casi en su totalidad, son promovidas y financiadas por funcionarios e instancias del Estado, haciendo uso doloso de los recursos públicos.
  2. Cada vez que se convoca a una protesta opositora, el oficialismo monta su contra-marcha o contra-concentración, con recursos del Estado e instando a los funcionarios públicos a participar bajo amenaza. La lógica es la confrontación, como si las instancias gubernamentales no tuvieran la responsabilidad de atender y escuchar a todos.
  3. Si una manifestación de la oposición trata de llegar a la Defensoría del Pueblo, por ejemplo, o a la Asamblea Nacional, para hacer escuchar su voz, desde la noche anterior se despliegan contingentes de la GNB y de la PNB para ubicarse en lugares estratégicos y, sin ningún argumento válido, bloquear el paso, en su momento, violando el derecho a la manifestación.
  4. Las manifestaciones opositoras pueden ser atacadas en diversos momentos por los grupos paramilitares o parapoliciales, mal llamados “colectivos”, que desde hace también casi dos décadas, se promueven, financian y protegen desde el gobierno, y a los que, en algunos casos, se les han asignado informal, pero públicamente, labores de control de la “seguridad ciudadana” en los sectores populares, pero siempre se han autodenominados como “defensores” de la “revolución”.
  5. Si ante un bloqueo en la ruta, los manifestantes se mantienen en la zona o insisten en pasar, los organismos de “seguridad” responden, sin mediación previa, violando lo establecido en el artículo 15 de la resolución Resolución 8610 del MPPD (*), con uso excesivo de fuerza.

articulo 15La presencia de mediadores y el espacio de diálogo para la resolución de conflictos antes de la acción de los organismos de seguridad del Estado, ha existido solamente en el texto de esa norma, en la mayoría de los casos, de una vez se pasa a la represión y siempre de proporciones desmedidas y para nada acordes a la situación que se dice que se quiere controlar, como lo establecen los artículos del 20 al 25 de la misma resolución.

En efecto, si vemos la escala que regula el uso progresivo de la fuerza, tanto en la acción de la Fuerza Armada, como en la acción policial, de acuerdo al siguiente gráfico, hay 5 peldaños que escalar, antes de utilizar las armas intermedias o no letales, es decir, antes de apelar al uso de los gases lacrimógenos, por lo que cabría preguntarnos, ¿cómo es que se llega siempre tan rápido al sexto peldaño, según la GNB y la PNB, en las manifestaciones y protestas opositoras? Claro, que esa escalera se sube más rápido sin la mediación mencionada en el artículo 15.

la escala

Este gráfico es tomado del artículo 2 de las “Normas y principios para el Uso Progresivo y Diferenciado de la Fuerza Policial por parte de los funcionarios y funcionarias de los cuerpos de policía en sus diversos ámbitos político territoriales” porque está más claro que en la GO de la Resolución 8610 y es casi idéntico en su diseño. En la Res 8610 se encuentra en el artículo 21 y la descripción de las acciones correspondientes a cada peldaño de la escala, se encuentran en el artículo 3 de las normas policiales y en el 22 de las normas de las Fuerzas Armadas.

La represión a la que parece que nos estamos acostumbrando, incluye persecusión y correteo de los manifestantes, acorralamiento en lugares cerrados, con ingreso y persecusión arbitraria de manifestantes y no manifestantes, en espacios públicos y centros comerciales; disparo de gases lacrimógenos hacia edificaciones de uso comercial y residencial, y también directamente hacia los manifestantes, y uso de perdigones y maltrato físico a los manifestantes. Esas acciones se han utilizado en múltiples oportunidades, unas con mayor recurrencia e intensidad que otras, algunas desde hace más de una década y otras de data más reciente. Todas ellas, acompañadas, como ya sabemos, por detenciones arbitrarias.

Pero si ya nos estábamos acostumbrando a que esas violaciones e irregularidades formaran parte la cotidianidad en los intentos por ejercer nuestro derecho a manifestar, y para que no perdamos nuestra capacidad de asombro, el Estado decide innovar con dos nuevas acciones en su táctica de guerra: lanzar lacrimógenas en las inmediaciones de dos centros de salud y lanzarlas desde un helicóptero.

El lanzamiento de gases lacrimógenos en las inmediaciones de dos centros de salud en las Mercedes, es una acción inédita por parte de la GNB. De ella existen varias reseñas con fotos y videos y incluidos. De las personas que reseñaron, resaltan el Doctor Daniel Belleli, que tomó un video desde el exterior de uno de los centros de salud y la Diputada Delsa Solorzano (@delsasolorzano ) que se encontraba recibiendo atención médica, precisamente por haber sufrido el impacto de una bomba lacrimógena en el pecho durante la manifestación.  (Por cierto, el uso de disparos directos de gases lacrimógenos a los manifestantes, implica un riesgo de lesión que es penado por la ley y que constituye una violación al numeral 3 del mencionado artículo 15. Esa acción, además de la lesión que llevó a la diputada Solorzano a la clínica, le produjo una fractura en la tibia al Periodista Román Camacho (@RCamachoVzla), así como heridas en la cabeza a un par de manifestantes ayer).

Aquí les dejo los enlaces con los videos en cuestión.

Video del Doctor Daniel Belleli:

Video de la Diputada Delsa Solorzano:

Esta acción, además de escandalizarnos a todos por lo descabellada y de haber tenido consecuencias en la salud y bienestar de las personas que se encontraban en los centros de salud en ese momento, incluyendo a un bebé, viola el numeral 3 del artículo 15, citado anteriormente, tal como se aprecia a continuación:

articulo 15 numeral 3

En este marco, es importante resaltar que sobre el uso de los gases lacrimógenos hay muchas cosas que valdría la pena agregar, especialmente por el desconocimiento que se tiene sobre su toxicidad y efectos a largo plazo en la salud de las personas que son sujetas a exposiciones intensas y por largos períodos, pero eso requeriría todo un texto aparte que, seguramente, se basaría en el trabajo que, sobre el tema han hecho algunos químicos universitarios, como la profesora Mónica Krauter (@mkrauterusb).

Sin embargo, es importante comentar que, el sábado pasado (8 de abril) se generó un gran revuelo por el uso de bombas de humo de color rojo, conjuntamente con las lacrimógenas, lo cual constituye una acción para intimidar y confundir a los manifestantes, por parte de los organismos del Estado. Pero ese tipo de acción no es inédita. Tiene antecedentes, entre otras, en las manifestaciones de inicio del 2014, de las cuales, por cierto, también hay algunas pocas reseñas gráficas.

Por otra parte, el lanzamiento de bombas lacrimógenas desde un helicóptero, es una terrible novedad en la táctica de guerra del gobierno, que comenzó justamente en la manifestación del pasado jueves 6 de abril, se repitió en la manifestación del sábado 8, tal como consta en diversas menciones del hecho por usuarios de twitter, aunque, en esos dos momentos, imaginamos que por la sorpresa, no se tomaron reseñas gráficas como en la manifestación de ayer.

lacri dia 6

lacri dia 8

Ayer, la acción criminal fue reseñada en un video tomado por el Diputado Juan Andrés Mejía (@JuanAndresMejia ), dejando clara evidencia de lo sucedido.

Al respecto, es imprescindible decir que el uso de gases siempre se ha considerado una acción muy delicada, porque la naturaleza del gas, conjuntamente con las condiciones climáticas, hacen muy poco controlable y direccionable su aplicación y especialmente, su confinamiento a un área determinada; lo que, además de afectar a la población que se encuentra manifestando, extiende sus efectos a toda la población que se encuentre en el entorno, pero, si además de ello, se lanza desde un helicóptero hacia un área extensa en la que hay edificaciones y personas involucradas y no involucradas con la manifestación, se tiene mucho menos control.

A esa situación debe sumarse el factor sorpresa y el que el lanzamiento se hace desde el aire, incrementando el riesgo de producir lesiones letales en las personas que se encuentren en la zona. Eso, constituye un agravante en la violación a los derechos humanos que se hace por no observar lo establecido en la Resolución 8610 y por la que los funcionarios que dispararon las lacrimógenas desde el helicóptero, pero también los que lo hicieron directo a los manifestantes y en las inmediaciones de dos centros de salud, tendrán que asumir las consecuencias legales correspondientes. Ellos y los superiores que han ordenado ese tipo de actuación.

Y para los que aún no crean que se trata de tácticas de guerra, aquí les dejo este tuit muy claro publicado por José Miguel Vivanco (@JMVivancoHRW), quien es director para las Américas de la ONG Human Rights Watch.

vivanco


PS: ayer se mencionó en diversos medios que el lanzamiento de lacrimógenas desde el helicóptero estaba penado por lo establecido en los artículos 60 y 141 de la Ley de aeronáutica civil, sin embargo, de acuerdo al texto de los artículos 1 y 17 de esa misma ley, lo establecido en el 60 y el 141 no aplica a ese helicóptero por ser una aeronave del Estado y no estar explícita la aplicación de esa norma específica, a ese tipo de aeronave en el texto de la ley.

PS2: Esta mañana, después de publicar, leí esta noticia: Mujer de 90 años muere en Bello Monte tras inhalar gases lacrimógenos y la coloqué como PS2 señalando que era “una de las consecuencias de los efectos no controlables del uso indiscriminado de los gases lacrimógenos”. Esta noche leo, que la hija de la Sra fallecida, desmiente que la muerte esté relacionada a los efectos de los gases lacrimógenos. Pensé en quitar la noticia, para no confundir, pero creo que en el resto de la reseña, y también en el desmentido publicado en otro medio, hay suficiente evidencia de los efectos no controlables del uso indiscriminado de los gases lacrimógenos y de las razones para establecer responsabilidades legales, que vale la pena dejarla y agregar la otra, cuyo enlace, les dejo aquí: Desmienten muerte de anciana en Bello Monte por gases lacrimógenos.

(*) Normas sobre la actuación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en funciones de control del orden público, la paz social y la convivencia ciudadana en reuniones públicas y manifestaciones

Frente a la provocación como política de Estado, hay que tomar partido

El país se ha convertido en una avalancha de noticias, desde hace 17 años.

La estrategia

Sí, no se trata de una novedad de este momento. Recuerdo que cuando todo ésto comenzaba, lo señalábamos en los análisis que hacíamos en la Red de Veedores, como parte de la estrategia del gobierno para disipar fuerzas, dispersar las iniciativas de organización y protesta y, en consecuencia, debilitar todo esfuerzo por articular grupos que hicieran oposición al modelo que trataba de instalarse desde el gobierno.

Sin embargo, ahora, la sensación de bombardeo, con la consecuente asfixia asociada, es más fuerte. Todos nos sentimos más agobiados, porque las noticias se tornan cada vez más espantosas y dolorosas, por el efecto acumulativo que nos indica que no se trata de hechos fortuitos y pasajeros, sino que forman parte de nuestra cotidianidad; y también porque nos llegan mucho más cerca o nos tocan directamente.

Las reacciones

La desesperación lleva a algunos a paralizarse y deprimirse, mientras que otros se aferran a sus creencias y rezan; a otros les da por solo quejarse y también están los que les da por reaccionar peleándose con todo el mundo, así como los que deciden convertirse en jueces y sólo se enfocan en buscar culpables; por otra parte, encontramos a los que deprimidos o no, buscan nuevas opciones de vida y emigran, y los que, por el contrario, deciden quedarse; algunos se organizan para para actuar, mientras que otros actúan sin organizarse; pero también nos encontramos con aquellos que no se dejan llevar por la desesperación y se enfocan en construir, aunque entre ellos están los que lo hacen sólo para garantizar su bienestar, los que lo hacen poniendo el énfasis en el bienestar colectivo y también los que combinan ambos en su empeño.

Seguramente quien lea, podrá identificar su estado de ánimo y tipo de acción, entre estas categorías y reconocer en ellas las de muchas personas de su entorno. Incluso, podrán sentir que se identifican a veces con una y otras veces con otras, pero todos nos podemos sentir retratados en este rompecabezas de emociones y acciones en que se ha convertido actualmente Venezuela.

La estrategia y sus tácticas

Pero más allá de la categoría con la que cada quién se identifique, lo importante es entender que el bombardeo de temas de agenda, de noticias y de asuntos, es una estrategia política con la que hemos convivido durante 17 años y con la que aún, no hemos podido lidiar exitosamente, a pesar de algunos esfuerzos -así sea de una parte del liderazgo y a veces puntuales-, por enfocarnos en fijar y mantener un abanico específico de temas de agenda y una ruta de trabajo.

Pero dentro de esa estrategia, hay varias tácticas. Una es la mentira, el falseamiento de la realidad para hacer creer que los reclamos del otro son sin fundamento. Otra táctica es banalización de temas y situaciones, intentando hacerlos, para los que no son críticos o los desconocen, irrelevantes y lograr así el mismo efecto. Una tercera es el amedrentamiento que está dirigido a demostrar poderío, mientras se trata de generar temor y en consecuencia impotencia. Y una cuarta, es el ataque directo que también está dirigido a demostrar poderío, abusando de mecanismos legales o modificándolos para justificar la acción, con lo que además, de generar indefensión en la población, se construye una institucionalidad paralela que permite y justifica acciones y abuso de poder posteriores.

A veces las acciones son directas y frontales, pero otras, se realizan desde el mundo de la contrainformación, en forma de rumor.

Todas ellas constituyen formas de provocación que tienen como propósitos: sacar de foco al otro, convertir respuestas políticas en emocionales, generar miedo e indefensión, a la vez que ganar espacio en control y reconstrucción institucional.

¿Por qué sigue siendo exitosa?

Pero esta estrategia sigue siendo exitosa, en nuestro caso, por un par de características de la ciudadanía y el liderazgo, que aún están demasiado extendidas y que nos hacen una sociedad poco madura cívica y políticamente.

La primera de ellas es la tendencia a aferrarse a un salvador como única forma de mantener la esperanza de cambio. Esta tendencia es una de las formas en las que se manifiesta el locus de control externo. En nuestro caso, por salvador se debe entender a una variedad de figuras que incluyen las religiosas.

En efecto, ante la adversidad política, algunos apuestan por la intervención de Dios y la Virgen, en el mejor de los casos encarnada en líderes de la iglesia que incluyen al Papa; otros encarnan su esperanza en un líder político específico -aunque en la mayoría de los casos no tengan idea de sus propuestas políticas-, o en la figura popular de turno que, aunque no pertenezca al ámbito político, consideran que pudiera salvarnos; otros siguen esperando que los militares –preferiblemente “institucionales”- aparezcan; y otros le asignan ese poder superior a instancias como la Asamblea Nacional o a mecanismos como la Carta Democrática.

La otra característica, es la manía de poner la reconstrucción del país en “stand by” y en panorámica, como si en lo que nos hemos convertido como país, no fuera nuestro reflejo como personas y producto de la dinámica de nuestras acciones y omisiones, de nuestra conducta ciudadana cotidiana, la de todos, todos los días, por lo que pareciera que estamos esperando que las cosas cambien, para que llegue el momento de reconstruir al país, donde sí vamos a participar.

Cuando Venezuela cambie, por ejemplo:

  • dejaremos de mirar con asco y menosprecio a la gente que no nos gusta porque es pobre o rica o porque tiene costumbres diferentes, por tanto, se acabará el resentimiento como forma de relación entre los venezolanos;
  • dejaremos de ver como enemigo al que piensa diferente y ante un espacio de debate, en lugar de pelear sin escuchar, trataremos de escucharnos e identificando los naturales desacuerdos, construiremos en común a partir de los acuerdos;
  • dejaremos de desconfiar del otro porque consideraremos que todos los intereses, salvo que violen los derechos humanos, son legítimos y que el arte de la convivencia y de la política, está en lograr construir acuerdos incluyéndolos;
  • dejaremos de comernos los semáforos, colearnos, utilizar nuestras redes para saltar procedimientos y requisitos, de pagar soborno o matraca para evitar una multa, hacer un trámite más rápido o tener un privilegio o beneficio fuera de las normas o la ley;
  • dejaremos de hacernos la vista gorda ante las arbitrariedades gubernamentales, sea cual sea la tendencia política del gobernante, o de si circunstancialmente nos “beneficia” o nos “conviene”; pero también dejaremos de hacernos la vista gorda ante la violación de derechos de terceros, así como, ante la violación de las normas por terceros, pensando que “eso no es problema nuestro”;
  • cumpliremos con nuestros deberes ciudadanos y reclamaremos cuando se nos violen nuestros derechos y los de los otros.

Estos, son sólo algunos ejemplos de conductas, que, de asumirlas en la cotidianidad, nos ayudarían a tener desde ahora, una Venezuela diferente, porque el país lo reconstruimos todos, en cada acción ciudadana, y en cada minuto de cada día.

Cada acción ciudadana incide en el cambio institucional y político del país

Pero hay otro nivel de cambio también necesario que, aunque no lo parezca, se construye cada día y al que, como ciudadanos podemos contribuir en primer lugar comprendiéndolo y en segundo lugar, sumando acciones concretas para abonarlo.

Se trata del cambio institucional y político que garantice que el país también tendrá un gobierno diferente y de evitar que el que venga, en lugar de seguir destruyendo, reconstruya institucional, económica y políticamente a Venezuela.

Muchas de las acciones necesarias que están en nuestras manos, como ciudadanos, son las descritas arriba, pero ellas deben estar acompañadas, al menos de otra: tomar partido. Sí, aunque a muchos les suene extraño o les pueda parecer contradictorio con lo dicho hasta el momento, les invito a que piensen que sólo a partir de reconocer las diferencias, podemos trabajar tomando como base las coincidencias y para ello, tenemos que definir, como ciudadanos, cuál es la Venezuela que queremos.

¿Ya tomaste partido?

No se trata de enunciar un par de frases con lugares comunes o vacías, sino de pensar en qué tipo de sociedad queremos vivir. ¿Qué tanto Estado y cuánto libre juego o mercado? ¿Estado para qué? ¿Qué tantos impuestos? ¿Cómo y en qué se deberían invertir? ¿Quién debe decidir qué y cómo relacionarnos con los que toman las decisiones? ¿Qué tipo de educación obligatoria y común queremos como ciudadanos? ¿Cuáles son nuestros derechos y nuestros deberes? ¿Hasta dónde llegan? (ésto por no hacer una larga lista)

Tomar partido nos permite saber qué queremos de nuestro liderazgo político y qué proyectos y prácticas son realmente compatibles y nos acercan a esa visión, y cuáles, por atractivas que nos parezcan en un momento, nos alejan de ella. Pero también, tomar partido nos permite identificar coincidencias y diferencias con nuestros familiares, vecinos y concuidadanos, para poder construir con ellos, a partir de acuerdos, una Venezuela en la que efectivamente nos veamos reflejados todos.

Pero, así como “salir de esto” o cambiar de gobierno, no son eventos mágicos o de efecto inmediato, tampoco lo son tomar partido, identificar acuerdos y diferencias con el otro, así como tampoco construir una Venezuela en la que efectivamente nos veamos reflejados todos.

Tomar partido es un evento personalísimo que requiere de la reflexión e investigación de cada quien, en el que puede ayudar conversar y discutir con otras personas para escuchar puntos de vista y aclarar y afinar ideas. También sirve acercarse a los partidos políticos existentes y aunque no se tenga como pretensión inscribirse en ellos para militar en sus filas (cosa que nos haría mucho bien al país, a los partidos y a los ciudadanos), puede ser de utilidad conocer a sus políticos y planteamientos para enriquecer las ideas propias y definirse.

Pero tomar partido, no es sinónimo de volvernos iluminados y portadores de la verdad, y como ya sabemos la Venezuela que queremos, y es fantástica, nos dedicaremos a convencer a los otros de que tenemos la razón. Es decir, tomar partido no significa que podamos cambiar la fórmula de “lograr el éxito por arte de magia”, por la imposición como forma de acción política y ciudadana. Eso, de lo que deberíamos estar cansados por las prácticas de estas últimas décadas, nos impediría pasar a construir con otros. Tampoco es sinónimo de desarrollar y presentar una excelente batería de argumentos que nos suenen convincentes para lograr el apoyo de otros.

Y construir viabilidad

La visión de construcción o reconstrucción política y ciudadana tiene que incluir la noción de viabilidad política que para muchos no es familiar y a otros tiende a sonarle a chanchullo.

Toda acción política debe ser viable para ser exitosa, toda estrategia y visión a largo plazo, también. Pero la viabilidad no es una propiedad de las acciones, estrategias o visiones, es una condición del momento y contexto en el que se plantea que se construye y que implica manejo del poder y entendimiento, y toma tiempo, depende de los actores y su capacidad de acción y de negociación, así como de su credibilidad y el apoyo con el que cuenten.

Analizar la viabilidad de nuestras propias acciones políticas, nos permite entender y diseñar estrategias para modificarlas, modificar la acción y las condiciones en las que se da para incrementar su viabilidad. Analizar las de otros actores, nos permite comprender y actuar en consecuencia.

Pero lo más importante, dejar de esperar al “salvador”, tomar partido y comenzar a actuar como nos imaginamos que lo haríamos en esa Venezuela en la que efectivamente nos veamos todos reflejados, nos aclara cómo analizar e incidir en la viabilidad política de las acciones de cambio que, como sociedad nos proponemos.