#PoderPorAsalto como política de Estado

Aquí les dejo una colección de tuits que escribí esta noche a raíz de lo sucedido en la Asamblea Nacional

Hoy el #5Jul, era #DiaDeLaIndependencia en #Venezuela antes de que tomar y mantener el #PoderPorAsalto se convirtiera en política de Estado

Porque es obvio que lo sucedido hoy en la @AsambleaVE es sólo una muestra más del talante de los que gobierna hoy #Venezuela #PoderPorAsalto

Tomar el #PoderPorAsalto lo intentaron entre los 60s y los 90s con acciones de guerrilla y, posteriormente de guerrilla urbana #NoOlvidar

Tomar el #PoderPorAsalto lo intentaron el #4F y el #27N también desde las #FFAA Luego, recurrieron a elecciones, pero sin cambiar su talante

Tomar el #PoderPorAsalto incluye desconocer la institucionalidad existente. El primer ejemplo, el juramento de toma de posesión de Chavez

A este momento me refiero como el primer acto para tomar el #PoderPorAsalto violando la institucionalidad:

Permítanme recordar que este #GolpeInstitucionalProlongado comenzó el 2/2/1999 con la frase: “Juro (…) sobre esta moribunda Constitución”

Pero la lógica del #PoderPorAsalto, no se aplica sólo al momento del acceso al poder, sino para mantenerse en el poder y para controlarlo

Mecanismos para tomar y controlar el #PoderPorAsalto son de diversa índole: 1. Represión selectiva o discriminatoria de la disidencia

2. Creación de instancias paralelas y normas de facto violando institucionalidad existente también son mecanismos de toma del #PoderPorAsalto

Cuando sienten que la protesta de calle les afecta usan la violencia con represión y ataques de paramilitares para controlar #PoderPorAsalto

Grupos paramilitares actuaron por 1era vez el #1Nov de #2002 dirigidos por #LinaRon atacando #HuelgaDeHambre de Merhi #TSJ #PoderPorAsalto

Después del #1Nov de #2002 han crecido, reestructurado y gozado de financiamiento e impunidad como parte de estrategia de #PoderPorAsalto

En #2008 la LO del Servicio de Policía, abre las puertas para incorporar a esos grupos como parte de la #SeguridadCiudadana #PoderPorAsalto

Hasta en cadena nacional, desde la presidencia, se han otorgado “funciones” de “seguridad ciudadana” a grupos paramilitares #PoderPorAsalto

No podemos olvidar tampoco toma y disolución del Congreso de la República en el marco de la constituyente #1999 #PoderPorAsalto ¿Recuerdan?

Invito a hacer inventario de recuerdos con los momentos en los que antes y después de ser gobierno, tomaron o controlaron el #PoderPorAsalto

Hoy presenciamos un evento más, un nuevo intento de control del #PoderPorAsalto por parte del gobierno que sabe que tiene la calle perdida

Pero también hemos visto que en todo el país y todos los días, hacen allanamientos y detenciones, operaciones de control del #PoderPorAsalto

Cuando tomar y controlar el #PoderPorAsalto se arraiga como política de Estado, exige más organización, cohesión y protesta de la mayoría

Ante la política del gobierno de mantener el #PoderPorAsalto, debemos usar redes y chats, más que como carteleras, para construir comunidad

Frente el empeño del gobierno de controlar el #PoderPorAsalto, tenemos muchos más retos. Hagamos inventario y construyamos comunidad en serio

Cuando tomar y controlar el #PoderPorAsalto se arraiga como política de Estado, exige también respirar profundo y hacer esfuerzos para sumar

El #PoderPorAsalto como política de Estado, exige hacer énfasis en reconstruir cultura institucional comenzando por respeto a normas mínimas

Contrarrestar el #PoderPorAsalto como política de Estado, implica arraigar respeto a institucionalidad en nosotros y ejercerlo diariamente

Para contrarrestar el #PoderPorAsalto como política de Estado, no podemos ser ingenuos. Pero tenemos que comprender, para saber como actuar

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Entre gallos y fantasmas: ¡Estado de Excepción!

Como es costumbre “revolucionaria”, a última hora del viernes, entre gallos y fantasmas, Nicolás se encadena y anuncia un “Decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica“.

Con su cara muy lavada y sin pudor, declara:

“He decidido aprobar un nuevo Decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica que me dé el poder de derrotar la guerra económica y derrotar las amenazas internacionales y nacionales” (Para los que quieran leer la reseña completa, la cita la tomé de aquí)

Lo dice como si:

  • el desabastecimiento acompañado de las kilométricas colas para comprar alimentos;
  • el deterioro de los hospitales que incluye ausencia de insumos para la atención y contaminación de áreas clave;
  • la desaparición de medicamentos que afecta a la población en general, pero con mayor riesgo a los que padecen enfermedades crónicas o de medicación especial;
  • el racionamiento y la falta de agua reiterado en muchas partes del país combinado con el suministro de agua contaminada en otras;
  • los apagones, cortes programados y no programados por racionamiento eléctrico;
  • las suspensiones de clases en las escuelas por cortes de luz, por decreto de racionamiento, por inseguridad o por falta de alimentación y agua;
  • el desmantelamiento de las universidades y centros de investigación por los ataques reiterados y la falta de presupuesto, con la consecuente fuga de talentos y los intentos de sustituirmos con espacios dedicados a la “formación de cuadros”;
  • el descarado desfalco del presupuesto del país y las reservas internacionales por corruptos y tráfico de influencia, enchufados y empresas de maletín;
  • el incremento de bandas de delincuentes y mafias asociadas al narcotráfico que azotan a la población, convertiendo al país en una colcha de retazos formada por ghettos;
  • el desmantelamiento de aparato productivo, incluyendo la destrucción, quiebre y cierre de empresas nacionales y privadas, incautadas y expropiadas;
  • la transformación de las policías y la Guardia Nacional en grupos de choque, represión y de custodia de los civiles y los alimentos, y de la Fuerza Armada en un grupo beligerante y partidista al servicio de la “revolución”, acompañada por la designación de funcionarios militares en cargos de administración pública;
  • la desprofesionalización del ejercicio público en todos los ámbitos con la mediocridad y pésima gestión, como consecuencia directa;
  • la sumisión de los poderes públicos al caprichoso servicio del ejecutivo;
  • y el desmantelamiento institucional producto de la recurrente violación de la Constitución y las leyes,

no fueran el producto de estos 17 años de gestión, de la implantación de un modelo anarco-guerrillero-milico-militarista que no conoce sino la lógica de guerra y la sumisión como forma de relación gobierno-pueblo; con un equipo que no tiene idea, ni de gestión pública ni le interesó tenerla mientras gastaba los abundantes recursos de la renta petrolera.

Su declaración a esa hora y un viernes, como bien lo sabe, genera incertidumbre, inquietud y zozobra en la población. Lo sabe y lo hace, sin presentar el texto del decreto para el conocimiento de todos como parte de la estrategia, como la lógica de guerra lo indica, sembrar temor para intentar paralizar a la mayoría.

El anuncio, en esta oportunidad, le agrega un término a la denominación del decreto que incrementa las suspicacias. Ahora, en lugar de ser un “Decreto de Estado de Emergencia Económica” como fue el 2.184 del 14 de enero, prorrogado el 11 de marzo por el 2.270; se trata de un “Decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica“.

¿Estado de Excepción, en este momento y en este contexto?

Nicolás y algunos de sus ministros, en su estilo de comunicacional combinando cadenas con tuits, expusieron algunas razones y consecuencias que podemos encontrar en la prensa y en sus TL en twitter.

Sin embargo, como sus razones estaban plagadas de fantasmas en conspiración y como mi salud no me permitió salir a manifestar hoy (con las ganas que tengo de poder salir a manifestar), me puse a hacer una mi colección de hechos de estos tiempos y anuncios de ayer, que dibuja el panorama en el que se hace el anuncio.

El panorama, hasta el momento, me queda así:

1. Defensa ante supuestas amenazas externas: Uribe y USA, y prevención/proteccion ante la posibilidad de aplicación de la Carta Democrática.
2. Prevención ante avance de enjuiciamiento por corrupción a gobernantes de otros países, como Cristina y Dilma.
3. Amedrentamiento para paralizar a la crítica interna, en las filas de su partido, con despidos a funcionarios que firmaron el revocatorio.
4. Paralización de la oposición y descrédito a su liderazgo con anuncios del revocatorio en el 2017 y retraso del calendario.
5. Criminalización del liderazgo político y de defensores de DDHH, vinculando a los primeros con la promoción de violencia en la calle y a los segundos con conspiración y recepción de fondos de gobiernos extranjeros.
6. Neutralización de la Asamblea Nacional a través de saboteo directo con ataques a diputados, de ausencia del oficialismo en las sesiones, de criminalización por acusaciones a diputados e intento de destituir a la directiva por el TSJ.
7. Intimidación a la población con militarización de zonas populares e incremento de la presencia y el control militar en lugares de distribución de alimentos.
8. Continuación de la estrategia de OLP para intimidar a unos y atajar la guerra interna que tienen sus clanes y mafias.
9. Neutralización de las protestas con bloqueos a manifestaciones, no otorgar permisos, represión, ataques a manifestantes por parte de grupos violentos y organismos de seguridad, y detenciones arbitrarias.
10. Invalidación de los partidos opositores por supuesta falta de requisitos ante el CNE.
11. Incrementos de ataques contra medios y periodistas, incluyendo uso de la violencia contra periodistas en el ejercicio de sus funciones y decomiso y destrucción de equipos.
12. Importante aumento de precios de productos de la canasta básica.

Este es el panorama en el que Nicolás hace su anuncio.

Seguramente me faltaron hechos, amenazas y anuncios, pero con los colectados, hasta el momento, lo que me queda muy claro, es que el “decreto” persigue proteger al ejecutivo y su élite, mientras desarrolla una nueva fase en su estrategia de guerra que incluye profundizar el control del poder y continuar con la desinstitucionalización, corrupción y el abuso, apostando a la sumisión y paralización de la población, a la neutralización del liderazgo opositor -y también al liderazgo que se declara oficialista pero se considera alterno y crítico- e intenta inhibir las iniciativas de apoyo internacional.

¡Así es que un “revolucionario” gobierna!

¡Ésta es la guerra de Nicolás contra el país, contra el pueblo!

Cortoelec no sabe que cable cortar

Ayer vi unas imágenes de protesta por la exclusión de Caracas del plan de racionamiento de Cortoelec.

En ellas el mensaje siempre fue: para que los sifrinos de Caracas puedan darse sus lujos, nosotros nos sacrificamos ahorrando.

Yo entiendo la arrechera del país ante una medida que es discriminatoria. Pero si el mensaje hubiera atacado el problema de fondo que produce la crisis eléctrica o hubiera estado dirigido a los enchufados, me hubiera parecido lógica su intención.  Pero como estaba presentado, me resultó innecesariamente antipático y fuera de foco.

Según los genios de Cortoelec, no hay racionamiento en Caracas, por ser la sede de los poderes públicos y eso tiene relativo sentido, porque se podría aplicar racionamiento selectivo, si tuvieran idea del diseño del cableado y supieran dónde cortar para no afectar las sedes de los poderes públicos.

Pero no, como los caraqueños sabemos por experiencia, la red es un desastre de cables cruzados y pésimo diseño. Recuerden que Cortoelec no supo como racionar en el 2010, en muchas zonas de Caracas, sin afectar los servicios de salud y las escuelas. Ahora tampoco tiene idea.

Y más allá de ese desastre, hay otro que muchos olvidan y que quizá otros desconocen. En Caracas, es tradición de décadas, que la única forma en que llega la luz a los sectores populares en expansión no controlada y a las invasiones, es por robo y autoconexión. Y aunque se emprendieron unos pocos esfuerzos por regularizar la situación en los 80s, no se logró ni remotamente, detener esa práctica y ordenar el sistema para que la luz llegara como al resto y que cada quien pagara por el servicio que tenía.

Producto de ello tenemos innumerables zonas en las que la luz sigue llegando gracias a esos precarios arreglos, a riesgo de que se produzcan accidentes de varios tipos por sobrecarga.

Para los que aún no entienden el caos eléctrico de Caracas, esta foto (de la que desconozco el autor y la tomé en préstamo del muro de Iruña) muestra el estilo popular de auto-acceso a la luz.

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¿Creen Ustedes que la exclusión de Caracas  del racionamiento es para no molestar a los sifrinos, o para impedir la paralización de los poderes públicos, que de hecho ya tienen horario reducido y viernes no laborables?

No, en Caracas no cortan la luz, porque en muchos sectores, especialmente los populares, no hay cuchilla que bajar y como dice el cartel, Cortoelec no sabe que cable cortar.

Dejar de volar ¿vértigo o comodidad?

Viendo cantar a Nina, mejor dicho, viendo como Nina se vacilaba la canción, la energía y significado que con cada frase expresaba y quería comunicar y como asomaba reiteradamente esa sonrisa irreverente y retadora; no podía dejar de recordar a San Feliz ayer, lo sucedido y las diversas explicaciones y pronósticos asociados, recordar las miles de quejas y llamados a la acción y reacción de otros de todos los días, los innumerables mensajes en torno al tema de moda en nuestra “apropiada” dinámica de polarización “¿es más valiente o responsable o patriota o útil, el que se va o el que se queda?”

Veía a Nina, recordaba que vivimos todo eso sobre una cama de horas de colas, de miradas de desconfianza, de caras de terror y paranoia y de llantos de desesperación y muertes, y me preguntaba:

¿en verdad, como país y como ciudadanos, queremos ser libres, o es demasiada la responsabilidad de asumir las riendas de nuestras vidas, de producir para afrontar nuestros gastos, de elegir probidad a la viveza?

¿Querremos descubrir que podemos volar y hacerlo, sin esperar que alguien nos cuente como se ve el mar desde el cielo o mueva las alas por nostros, para garantizar que no nos vayamos a pique?

Volar alto puede dar vértigo, pero a veces no se deja de volar por vértigo, sino por comodidad.

Vean a Nina Simone…

(Tomado en préstamo del muro de Kelly)

Drenando ando…

“¡Y no, y no, y no me da la gana, una dictadura igualita a la cubana!

Cuando vi la cara eufórico-arrecha de la señora que me gritaba esa consigna como respuesta a mi planteamiento, entendí que estaba perdiendo el tiempo”

Hoy tenía una cita con mi tocaya OlgaK () en los Palos Grandes. Como hacemos desde que nos conocimos, hace tanto tiempo como el que tiene este gobierno en el poder, nos citamos para conversar e intercambiar impresiones sobre lo que está sucediendo. La amistad de OlgaK es una de las grandes adquisiciones que debo a esta etapa política de Venezuela.

Camino a la cita, llegando al distribuidor Altamira, saqué mi celular, a riesgo de un robo o una multa, para fotografiar una cantidad impresionante de vehículos oficiales, identificados como “Unidades de Patrullaje Inteligente” que estaban estacionados en la zona del módulo en el distribuidor y en la esquina del Banco del Libro, subiendo hacia Altamira. Un poco más adelante, en la cola que estaba armada antes de llegar a la Plaza Francia, las monté directamente en twitter. (Fueron 3 tuits, aunque sólo dos llegaron a salir, y los podrán ver, con fotos, en mi TL @olgaramos)

Estando estacionada en la cola, se me acercó un muchacho a entregarme un volante sobre la protesta que estaba adelante. Bajé el vidrio y me fijé, en la distancia, que una camionetica por puesto que tenía rato viendo, parada en la Francisco de Miranda, aún no había cruzado la protesta, por lo que le comenté al muchacho, que entendía la protesta, pero que era importante pensar en esa gente que iba en la camionetica que, seguramente, mucha de ella se había levantado a las 4 de la mañana para llegar a su trabajo y garantizar la comida de sus hijos ese día, y que a esa hora iba de regreso a su casa, cansada, quizá sin comer bien, parada en esa camionetica con fatiga y que así no les iba a llegar el mensaje que querían comunicar con motivo de su protesta y mucho menos iban a poder ganárselos para la lucha. El chico, muy amablemente, me dijo que entendía, pero que los muchachos que estaban en la intersección estaban haciendo un embudo y decidían cuando pasaba la gente.

El chico siguió haciendo sus entregas y yo seguí estacionada en mi cola.

En eso pasaron dos chamos que parecían estudiantes. Los llamé y les pregunté que si estaban en la protesta. Como me dijeron que sí, comencé a comentarles lo mismo que a su compañero, utilizando de ejemplo la misma camionetica que aún no se había movido. Estos dos me miraron con cara de “¿qué le pasará a la vieja esta?” y cuando insistí en que era importante lograr la empatía con la gente, uno de ellos señaló la trompa de mi carro, vi que el carro de adelante se había movido un metro y me dijo, en tono de burla, “fíjese, Usted está trancando el tránsito, muévase”, se dio media vuelta, chocó los 5 con su amigo y ambos se fueron riendo calle abajo, en dirección a la Torre Británica.

Adelanté un metro, al rato apareció otra chica y un poco más atrás había otro muchacho haciendo lo mismo, repartiendo el mismo volante a los carros, cuando ella se acercó a mi ventana, adivinen lo que hice: le expliqué de nuevo la importancia de generar empatía con el que piensa diferente, les comenté, ya a ambos, porque el otro muchacho también se acercó, que pensaba que muchos de los que no estaban en la lucha no eran precisamente indiferentes y que había que buscar formas más creativas e inteligentes de llegarles. Les propuse que, en lugar de hacer el embudo trancando el paso, que podrían dejar un canal abierto para que pasaran más rápido todos, en especial las camioneticas, autobuses y metrobuses y que ellos podrían irse a 5 cuadras de la plaza, montarse en las unidades de transporte, repartir directamente en las unidades los volantes a las personas y conversar un poco con ellos, para generar acercamiento y bajarse cuando llegaran a la plaza para mantener su punto de protesta. La chica me dijo que era usuaria de las camioneticas y que entendía como se podían sentir esas personas, por lo que le dijo a su compañero que le parecía razonable mi lógica y se fue a la esquina a hablar con otros muchachos.

Como no tenía otra cosa que hacer, mientras estaba en la cola, me puse a hablar con estudiante, joven y manifestante que tuviera cerca, hasta que finalmente llegué a la intersección. Allí, como me quedé en la mitad sin poder avanzar, comencé a conversar con tres personas de las que estaban en la calle. A ellos les comenté la importancia de la empatía, les dije lo mismo que a los anteriores, pero esta vez no corrí con tanta suerte y los señores, esta vez no eran muchachos, comenzaron a increparme. Les expliqué que tenía muchos años en ésto y que a mi no tenían que convencerme de la importancia de la protesta, pero ellos seguían subiendo el tono y terminamos discutiendo a todo volumen. Uno de los manifestantes argumentaba que si la gente que iba en las camioneticas se paraba a trabajar a las 4 am, y estaba agotada a esa hora, que él se había parado a manifestar a las 5 am. Confieso que aún no entiendo la lógica de su argumento.

En medio de la acalorada discusión, unas mujeres comenzaron a corear, con cara de arrechera y mirándome: ¡Y no, y no, y no me da la gana, una dictadura igualita a la cubana! Como dije al principio de este escrito, cuando les vi la cara, entendí que estaba perdiendo mi tiempo, no era esa la manera, ni el lugar de llegarles, por lo que me monté en el carro para irme. Esperando que se abriera el paso, ellos seguían gritando y me chocó un motorizado, que siguió como si nada. Obviamente, me bajé molesta a ver lo que le había pasado a mi carrito y en ese momento, un grupo de estudiantes se acercó y pedí conversar con ellos de nuevo.

A pesar de que entre ellos seguía el Sr que argumentaba que él estaba ahí desde las 5 am y, en ese momento me dijo que si ya sabe que hay protesta, “no suba a esta hora por aquí”; en esta última conversación dos cosas marcaron la diferencia: la primera de ellas, fue la actitud de uno de los estudiantes que mostró estar abierto a escuchar y me dijo que entendía mi punto de vista, que ellos estaban haciendo las cosas como creían correcto, pero que obviamente que cometían errores, y que estaban trabajando para mejorar. Él, como los muchachos de antes, los estudiantes (salvo los dos resabiados burlones), tenía una actitud respetuosa de las diferencias y la disposición a conversar con argumentos. A él, como a los otros, agradezco muchísimo su actitud.

La otra cosa que marcó la diferencia y que fue la que realmente calmó a los que seguían cayéndome a gritos para tratar de “convencerme” no sé exactamente de qué, fue que una señora de las que estaba en la manifestación, se acercó y me preguntó: ¿Usted es la de educación, verdad? y yo le dije que sí, a lo que ella se volteó al grupo y les dijo, ella es la de educación, y algo así como que ella es de los nuestros y le ha echado muchas bolas. Agradezco muchísimo también a esa señora, por su amabilidad, pero me preocupó notablemente que no fueron los argumentos ni la actitud abierta del estudiante lo que calmó a los eufórico-arrechos. Si no llego a ser “la de educación”, sino cualquier otra persona, los argumentos no hubiesen valido de nada para el resto de los manifestantes y esa persona hubiese tenido que marcharse con los gritos a cuestas y callarse ante la arbitrariedad de los exaltados.

Al llegar a la Plaza de los Palos Grandes, le comenté lo sucedido a mi tocaya y también le narré como el día que se paró el metro por un daño en un riel y tuvieron que prestar el servicio mediante autobuses de PDV y metrobuses, pasó algo similar; aunque esa noche sólo discutí con una amiga que insistía que era suficiente con lo poco que los dejaban pasar, porque, para ella, el gesto era que los dejaran pasar de vez en cuando.

Le comentaba a mi tocaya que conversé sobre ello con algunos de los presentes, y que me había puesto en el lugar de los que venían parados en las unidades de transporte para tratar de imaginar lo que podían haber sentido al ver a un pocotón de manifestantes detener el tráfico, pensando en lo cada vez más riesgoso que podría ser atrasar la hora de llegada a su zona y el trayecto entre la estación del metro a su casa, que para muchos de ellos, llegar a pie a sus casas, a partir de cierta hora, literalmente, pone en riesgo sus vidas.

Pensé además, en cómo se sentirían rodeados por un grupo grande de manifestantes que les gritaban consignas y me imaginé que me pasara algo similar pero en medio de una manifestación del oficialismo, que sabiéndome opositora o suponiéndome “indiferente”, trataran de convencerme a pleno grito, de que debía pensar como ellos y bajarme del bus para unirme a su lucha.

Pensé en que una “invitación” eufórica y a gritos, probablemente podría producir miedo en cualquiera y en el mejor de los casos, rechazo.

Hoy, experimenté en carne propia, lo que puede sentirse recibiendo ese tratamiento, pero identificándome como opositora en una manifestación en la que un grupito estaba ganado por ese tenor. No puedo imaginar el temor que pueden sentir los no alineados, los desconfiados, los indiferentes y los oficialistas, experimentando como tales, una situación similar.

Esa noche fue muy reveladora. Tuve también otra imagen que me dejó preocupada, sobre todo porque no era la primera vez que la tenía, aunque esta vez identifiqué algo con lo que poder ilustrarla.

A esa hora, era ya de noche y había mucha gente en la Plaza Francia.

Había una clase de medicina, espectacular, no sólo por el tipo de protesta, sino por el excelente profesor que la daba; había grupos haciendo oración y recordando con respeto a los asesinados durante los largos días de protestas; había gente mirando y había gente manifestando.

La mayoría de los manifestantes estaban congregados en la esquina sureste de la plaza. En ese nutridísimo grupo, me llamó poderosamente la atención la cantidad de personas que estaban con pancartas sólo mostrándoselas a los otros que también estaban mostrando sus pancartas, en algunos casos, los más desafortunados, se las mostraban solamente a las espaldas de las personas que estaban delante de ellos protestando, con o sin pancartas.

Muchos de los manifestantes gritaban consignas, algunos lo hacían eufóricos. Mientras estuve allí, vi con mucho interés cómo había manifestantes que se acercaban a los autobuses y les pintaban SOS Venezuela, entre otras cosas, en las ventanas, debo confesar que se veían especialmente simpáticos los autobuses de PDV con esas pintas.

Tomé una foto de un metrobus luciendo un SOS Venezuela en su parabrisas y la subí a twitter con la leyenda “interesante…”.

Pero como les comenté hace poco, me preocupaba la cantidad de gente parada en los autobuses que estaban atrapados en un tráfico detenido por una protesta.

Pensaba en ellos y también en los eufóricos -los eufóricos-arrechos y los simplemente eufóricos-, pensaba en el encuentro de esas dos realidades y lo que podían estar sintiendo los que pensaban diferente atrapados en un autobús, rodeados de gente gritando consignas a esa hora de la noche, y, por alguna razón, me acordé de los trabajadores de los peajes de las autopistas -cuando existían peajes, se cobraba por transitar y el cobro se mediaba con la entrega de una tarjeta (seguramente muy pocas personas recuerdan los peajes y las tarjetas).

La imagen que me asaltó desde mis recuerdos, fue la de una de las tantas largas y lentas colas que se formaban en el peaje de salida de Caracas o el de llegada a Valencia, en la que los trabajadores salían de la caseta y comenzaban a abanicar frenéticamente la tarjeta que tenían en la mano, como si con ese sencillo acto, contribuyeran a aligerar y progresivamente eliminar la cola, mientras para cualquier espectador atrapado en la cola sin poder moverse, o avanzando muy lentamente en su carro, se trataba sólo de una imagen inexplicable, una persona blandiendo una tarjeta al viento, derrochando energía inútilmente, drenando adrenalina para sentirse que podía contribuir efectivamente con su trabajo. (Para quiénes no recuerden esa época, basta con que piensen en un fiscal de tránsito, agitando su mano y sonando su pito, en medio de una tranca…)

Y fue justamente esa imagen la que le comentaba a mi tocaya que me impresionó más de aquella noche y que la he visto repetidas veces a lo largo de estas protestas, la imagen de gente que en lugar de enfocar sus energías en acciones creativas, que puedan generar empatía, que tengan un objetivo claro, derrochan sus energías drenando su rabia, su indignación por lo que todos los días sucede y su impotencia ante un gobierno que cada vez hace más derroches de abuso de poder.

Y está bien drenar de vez en cuando, porque somos seres humanos y es sano drenar, pero hay formas y lugares para drenar y la protesta no puede convertirse en uno permanente para ello.

Quiero llamar la atención sobre ésto, porque es importante que se entienda que hay una diferencia abismal entre enfocar la energía en la protesta, pacífica, constructiva, generadora de una salida viable para Venezuela y enfocarse en drenar la rabia y la indignación, corriendo entre otras, el riesgo de echar para atrás a gritos, lo que otros construyen con mucho esfuerzo, que es generar ese espacio de empatía con el que piensa diferente o con el que coincide con nosotros en los motivos, pero no comparte nuestra lucha o nuestra forma de protesta; y también porque tenemos que entender que la lucha es por la democracia, no en contra del que muchos denominan “indiferente”, o de aquel que, por la razón que sea, no nos acompaña en la calle. Tenemos que entender que a todos ellos, nos los tenemos que ganar con perseverancia e inteligencia.

Inteligencia como la que, por ejemplo, se desplegó ayer en la Plaza Brión de Chacaito, con la actividad promovida por los estudiantes y denominada: El que va ganando no tranca la mesa.

Gritarle al otro “despierta”, “reacciona”, “indiferente”, en lugar de sumar, resta.

Generar empatía, construir un espacio de lucha común y superar la tendencia al “drenando ando”, de cada uno de nosotros depende.

Una nota al margen, no tan al margen:

Como dirigente estudiantil que fui en mis tiempos universitarios, creo en los jóvenes de los liceos y de las universidades, creo en su capacidad organizativa, en su capacidad para analizar política y estratégicamente las luchas y trazar rutas creativas, acertadas y empáticas. Creo que son interlocutores válidos y valiosos para cualquier dirigente político de trayectoria, así se lo he hecho saber a algunos amigos que se me han acercado a plantearme la necesidad de “hablar con los muchachos” para “orientarlos”.

Porque creo en ello, cuando converso o discuto con alguno de ellos, los valoro como actores políticos que son y me dirijo a ellos de tú a tú, como pares, como ciudadanos que son, en ejercicio legítimo y valioso de sus derechos políticos y ciudadanos. Espero lo mismo de ellos y de cualquier ciudadano.

Con ellos, como con cualquiera de nuestros representantes electos, o los diversos líderes políticos que hoy tenemos, soy exigente, porque creo en un liderazgo político serio y diferente.

Creo que todos tenemos la responsabilidad y el deber de hacerlo, de tratarlos como líderes y ciudadanos que son, de plantarnos a su lado, de tú a tú, de discutir sobre lo que está sucediendo y la forma que están tomando las acciones de calle, todas, las que nos parecen creativas y las que consideramos pueden convertirse en un error; tenemos la responsabilidad y el deber de hacerles saber que hay muchas muestras de madurez, creatividad e irreverencia en sus acciones de calle, pero también que aún deben discutir más para consolidar la unidad de sus grupos, porque en estos días se aprecian algunas obvias divergencias.

Tenemos la responsabilidad y el deber de debatir con ellos y construir juntos la lógica y el tenor de esta lucha. 

Y tenemos la responsabilidad y el deber de exigirles a ellos, al liderazgo social y al político partidista, que se sienten juntos a debatir y a construir una salida política viable para Venezuela.