#DialogoDiaAntes #6D

¿Alguien sabe qué han dicho los “representantes” del gobierno en la mesa de sobre mañana?

Pensando en ellos, les dejo el texto de una serie de tuits que acabo de enviar:

A esta hora, muchos piensan que el gobierno no cree en el diálogo y sólo lo usa para ganar tiempo. Es lógico pensar así.

Pero más allá de si creen en el diálogo o lo usan, la pregunta es si los que participan por el gobierno en ese proceso, son actores válidos realmente.

Un diálogo efectivo, se da entre actores que se reconocen mutuamente y que son capaces de hacer cumplir lo que acuerdan.

Hasta ahora, los actores del gobierno en la mesa, han demostrado que no son capaces de cumplir con los acuerdos.

Algunos representantes del gobierno, hasta han declarado que no les corresponde hacer cumplir parte de los acuerdos.

Cuando voceros del gobierno declaran que no les corresponde hacer cumplir los acuerdos, ¿engañan o es que no pueden? Porque si pueden engañan y si no pueden, poco o nada hacen en la mesa y es necesario que se sienten los que si pueden hacer que los acuerdos se cumplan.

Vivimos una crisis que requiere de medidas coyunturales inmediatas, pero también medidas a corto, mediano y largo plazo.

La gravedad de la destrucción institucional y del desmantelamiento de la economía y los sistemas sociales no tiene precedentes.

La reconstrucción institucional y sistémica requiere reconocer los problemas, su magnitud y sus causas. Requiere la adopción de acuerdos entre los diversos sectores sociales y políticos que hacen vida en el país. Requiere que esos sectores se reconozcan como interlocutores y sean actores válidos con capacidad de acuerdo y acción.

Si alguna de las partes está constituida por actores sin capacidad de acuerdo y acción debe reconstituirse.

Otra condición es que los actores reconozcan que existen problemas, e identificarlos y enunciarlos conjuntamente; y que asuman que una vez reconocidos y enunciados conjuntamente, es imprescindible llegar a acuerdos para solucionarlos.

Durante el proceso, la honestidad de las partes es fundamental y es contraproducente generar falsas expectativas en la población.

Las partes deben hablar al país con claridad sobre las soluciones y las condiciones y dificultades para construirlas. Reconocer y comunicar la magnitud de los problemas y las dificultades para encontrar soluciones viables, es vital. Pero también es vital reconocer y comunicar los obstáculos que se encuentren para construir acuerdos e instrumentarlos.

Aquí, las dificultades incluyen el desarme de grupos para-policiales y para-militares y el desmantelamiento de mafias.

Hay que hablar muy claro, sin generar falsas expectativas sobre una ruta que incluya desde coyuntura hasta largo plazo.

Sin actores válidos, reconocimiento de problemas y acuerdos conjuntos, todo esfuerzo, más temprano que tarde, se perderá.

Entonces, Señores del gobierno ¿van a seguir con el manguareo? ¿tienen la capacidad real de sentarse a dialogar y cumplir lo acordado?

Señores de la MUD, ¿van a hablar claro al país sobre magnitud y complejidad de problemas y van a presentar la ruta coyuntura-largo plazo?

#1S sólo será un paso más en el foso

Hoy me llegó, por un DM en Twitter, este mensaje: “El #1S COMIENZA EL FINAL https://t.co/78DL6xSEqU

Les dejo aquí mi respuesta ampliada:

El #1S no comienza el final de nada. 

El final del país comenzó en los 90s con el desmoronamiento de los partidos, el auge del clientelismo, el inicio de la corrupción, el aumento de la prepotencia ciudadana que pensó que podía vivir sin los partidos, la continuación de la prepotencia militar que siempre ha creído que los gobiernos civiles son una concesión temporal a un sector de la sociedad que no tiene con que gobernar, y con la consolidación de la alianza entre partidos de izquierda radical con la guerrilla -y sus infiltrados en la FA- que le dio fuerza a la idea de tomar el poder por las armas, en lugar de acceder a él por la vía democrática.

Evitar que el país termine de morir de mengua y reconstruirlo, requiere más que una toma, la realización de un referendo y un cambio de gobierno. 

Sacar a Venezuela de este foso implica un trabajo largo y arduo que incluye reconstrucción institucional y reconciliación nacional.

Reconciliación nacional, reconocernos como iguales más allá de la diversidad y las diferencias, iguales en derechos y en deberes y más que “tolerar” la presencia del otro en el territorio nacional, aceptarla y hacer esfuerzos sinceros de integración y convivencia.

Reconstrucción institucional, es decir, la reconstrucción de las reglas que estructuran el funcionamiento de la sociedad y la depuración de las organizaciones que las implementan y controlan, y comienza con un cambio de actitud en ciudadanos, dirigentes políticos y militares, sobre su responsabilidad en lo que sucede cotidianamente en el país y como se relaciona eso con su conducta diaria. 

Ese cambio de actitud pasa, por cierto, porque se dejen de vender ilusiones para romper con la desesperanza de la gente y lograr que participe masivamente en manifestaciones, recolección de firmas, referendos o elecciones.

Vender ilusiones como “El #1S COMIENZA EL FINAL” o como que una vez revocado Maduro Venezuela despegará y estará boyante en un año, sólo alimenta el imediatismo que tanto nos caracteriza, y nos hace daño, como sociedad.

Si marcho el #1S, será para exigir al #CNE que cumpla con la ley y deje de sabotear el Revocatorio, pero también, por el cambio de actitud que Venezuela necesita en todos sus militares, políticos y ciudadanos. 

Sin ese cambio de actitud, el #1S sólo será un paso más en el foso, en el que ya caímos y nos estamos hundiendo.

Ni Dios, ni la FA: A propósito de audios, cuentos, rumores verdes y creencias religiosas!

A ver, la FA tiene un rol.  Si lo cumple, como es su deber, hace lo correcto.

Me preocupa la tendencia al endiosamiento de quienes hacen el trabajo por el cual le pagamos y me aterra el gen del “militar salvador” que tanto daño nos hace como país.

La FA tiene que hacer su trabajo y no está entre sus funciones reconocer o desconocer ningún resultado electoral.

Por otra parte y con mucho respeto a las creencias religiosas de cada quien. Como dije ayer, el tiempo de Dios es perfecto, pero el tiempo del país es el de los ciudadanos y depende de nosotros.

El 6 de diciembre, ni Dios ni la FA. Debemos asumir de una vez, que este fue un proceso civil, con un gran triunfo ciudadano. Y lo que pase de ahora en adelante, seguirá dependiendo de todos nosotros.

¡Todos a ROREPEAR!

Los que hemos hecho mucho y reiteradamente, seguiremos haciendo y revisando lo hecho, para hacerlo mejor (cualquier detalle que podamos identificar como mejorable, es importante y seguro encontraremos muchos, porque si no hiciera falta cambiar, la historia y el país serían otros) reenfocar y afinar, es imprescindible.

Los que han hecho mucho, pero aplicando ventajismo y replicando lo que dicen querer cambiar,  tendrán que seguir haciendo, pero radicalmente diferente, comenzando por cambiar su actitud y asumir su responsabilidad. Recuerden que el fin no justifica los medios, sino que los medios determinan la cualidad de lo que alcanzan. Si quieres un país sin trampas, no las uses para llegar a él.

Los que critican y se quejan mucho, pero actúan poco o no actúan, tendrán que actuar más y criticar menos. Asumir su responsabilidad y las consecuencias de su acción (no actuar es actuar por omisión, implica responsabilidades y tiene consecuencias)

Todos, sin excepción, tenemos algo que cambiar y mejorar, si queremos que el país cambie. Ahora, como le dije a un amigo que me preguntó por tuiter qué hacer, a todos nos sale “rorepear”

Rorepea: Respira, organiza, reflexiona, extiende, puentea, expresa, actúa!

Respira,
organiza,
reflexiona,
extiende tus redes,
puentea, con quien difieres
expresa,
actúa.

¡Todos a ROREPEAR!

Venezuela nos necesita a todos…

Me temo que las reacciones al discurso que Lorenzo Mendoza dio a los trabajadores de su empresa y que alguien socializó en las redes, responde más a una combinación de la necesidad de que aparezca el nuevo “líder indiscutible” o “salvador de la patria”, con la falta de reconocimiento al otro y de valoración a la diversidad, que implica todos podemos pensar diferente, y que tenemos derecho a hacerlo y a expresarlo; más una tendencia a la lectura, de hechos, textos y mensajes, descontextualizada y a la necesidad, también obvia, por supuesto, de no querer sentirse juzgado, por una parte, y de sentirse comprendido por todos y poder expresar la frustración y profundo dolor por lo que estamos viviendo y por la decisión que al respecto tomamos, sea emigrar o quedarnos.

Creo que lo más importante, en este caso, es que cada quién -los que se fueron y los que se quedaron, los que aplauden lo dicho por Mendoza atacando a los que se fueron, pero también los que atacan a Mendoza por lo dicho- evalúe su reacción y comprenda, asimile y procese sus causas, para que el debate que a raíz de ésto pueda darse, sea de mayor provecho para todos.

Creo también que es natural emigrar, que en ciertos momentos y contextos, es deseable para enriquecer nuestra formación y vivencias, como bien dijo la querida Kira Kariakin en su Facebook. Que en otros contextos, como el que vivimos ahora, también es lógico hacerlo por múltiples razones y que muchas veces emigrar, en momentos así, abre una ventana de ayuda para las familias, para la parte que se queda, que, desde otro país, puede ser apoyada y ayudada por quienes deciden emigrar. Eso lo debería tener muy claro este país, en el que la mayoría de la población somos bi – nacionales de primera, segunda o tercera generación.

Pero también creo que ni emigrar ni quedarse, son sinónimos de amor al país, que podemos hacer mucho aquí o desde fuera, y aún más, creo que no logramos nada quedándonos, sin hacer algo efectivo por la reconstrucción de la ciudadanía y de la nación. Sobre eso, sobre nuestra capacidad de comprender, nuestra capacidad de reconocer al que piensa diferente y respetarlo, sobre nuestras expectativas de futuro, nuestro papel y el tipo de cambio y liderazgo que esperamos y aspiramos; sobre nuestras reacciones y sus causas, sobre nuestros dolores, nuestras heridas personales y colectivas, sobre como drenar y sanar; y sobre nuestras acciones cotidianas y sus consecuencias en la construcción del país que tenemos y el que queremos, podrían girar muy bien nuestras reflexiones e intercambios a partir de lo dicho por Mendoza y sus secuelas.

Eso sería un gran avance.

Drenando ando…

“¡Y no, y no, y no me da la gana, una dictadura igualita a la cubana!

Cuando vi la cara eufórico-arrecha de la señora que me gritaba esa consigna como respuesta a mi planteamiento, entendí que estaba perdiendo el tiempo”

Hoy tenía una cita con mi tocaya OlgaK () en los Palos Grandes. Como hacemos desde que nos conocimos, hace tanto tiempo como el que tiene este gobierno en el poder, nos citamos para conversar e intercambiar impresiones sobre lo que está sucediendo. La amistad de OlgaK es una de las grandes adquisiciones que debo a esta etapa política de Venezuela.

Camino a la cita, llegando al distribuidor Altamira, saqué mi celular, a riesgo de un robo o una multa, para fotografiar una cantidad impresionante de vehículos oficiales, identificados como “Unidades de Patrullaje Inteligente” que estaban estacionados en la zona del módulo en el distribuidor y en la esquina del Banco del Libro, subiendo hacia Altamira. Un poco más adelante, en la cola que estaba armada antes de llegar a la Plaza Francia, las monté directamente en twitter. (Fueron 3 tuits, aunque sólo dos llegaron a salir, y los podrán ver, con fotos, en mi TL @olgaramos)

Estando estacionada en la cola, se me acercó un muchacho a entregarme un volante sobre la protesta que estaba adelante. Bajé el vidrio y me fijé, en la distancia, que una camionetica por puesto que tenía rato viendo, parada en la Francisco de Miranda, aún no había cruzado la protesta, por lo que le comenté al muchacho, que entendía la protesta, pero que era importante pensar en esa gente que iba en la camionetica que, seguramente, mucha de ella se había levantado a las 4 de la mañana para llegar a su trabajo y garantizar la comida de sus hijos ese día, y que a esa hora iba de regreso a su casa, cansada, quizá sin comer bien, parada en esa camionetica con fatiga y que así no les iba a llegar el mensaje que querían comunicar con motivo de su protesta y mucho menos iban a poder ganárselos para la lucha. El chico, muy amablemente, me dijo que entendía, pero que los muchachos que estaban en la intersección estaban haciendo un embudo y decidían cuando pasaba la gente.

El chico siguió haciendo sus entregas y yo seguí estacionada en mi cola.

En eso pasaron dos chamos que parecían estudiantes. Los llamé y les pregunté que si estaban en la protesta. Como me dijeron que sí, comencé a comentarles lo mismo que a su compañero, utilizando de ejemplo la misma camionetica que aún no se había movido. Estos dos me miraron con cara de “¿qué le pasará a la vieja esta?” y cuando insistí en que era importante lograr la empatía con la gente, uno de ellos señaló la trompa de mi carro, vi que el carro de adelante se había movido un metro y me dijo, en tono de burla, “fíjese, Usted está trancando el tránsito, muévase”, se dio media vuelta, chocó los 5 con su amigo y ambos se fueron riendo calle abajo, en dirección a la Torre Británica.

Adelanté un metro, al rato apareció otra chica y un poco más atrás había otro muchacho haciendo lo mismo, repartiendo el mismo volante a los carros, cuando ella se acercó a mi ventana, adivinen lo que hice: le expliqué de nuevo la importancia de generar empatía con el que piensa diferente, les comenté, ya a ambos, porque el otro muchacho también se acercó, que pensaba que muchos de los que no estaban en la lucha no eran precisamente indiferentes y que había que buscar formas más creativas e inteligentes de llegarles. Les propuse que, en lugar de hacer el embudo trancando el paso, que podrían dejar un canal abierto para que pasaran más rápido todos, en especial las camioneticas, autobuses y metrobuses y que ellos podrían irse a 5 cuadras de la plaza, montarse en las unidades de transporte, repartir directamente en las unidades los volantes a las personas y conversar un poco con ellos, para generar acercamiento y bajarse cuando llegaran a la plaza para mantener su punto de protesta. La chica me dijo que era usuaria de las camioneticas y que entendía como se podían sentir esas personas, por lo que le dijo a su compañero que le parecía razonable mi lógica y se fue a la esquina a hablar con otros muchachos.

Como no tenía otra cosa que hacer, mientras estaba en la cola, me puse a hablar con estudiante, joven y manifestante que tuviera cerca, hasta que finalmente llegué a la intersección. Allí, como me quedé en la mitad sin poder avanzar, comencé a conversar con tres personas de las que estaban en la calle. A ellos les comenté la importancia de la empatía, les dije lo mismo que a los anteriores, pero esta vez no corrí con tanta suerte y los señores, esta vez no eran muchachos, comenzaron a increparme. Les expliqué que tenía muchos años en ésto y que a mi no tenían que convencerme de la importancia de la protesta, pero ellos seguían subiendo el tono y terminamos discutiendo a todo volumen. Uno de los manifestantes argumentaba que si la gente que iba en las camioneticas se paraba a trabajar a las 4 am, y estaba agotada a esa hora, que él se había parado a manifestar a las 5 am. Confieso que aún no entiendo la lógica de su argumento.

En medio de la acalorada discusión, unas mujeres comenzaron a corear, con cara de arrechera y mirándome: ¡Y no, y no, y no me da la gana, una dictadura igualita a la cubana! Como dije al principio de este escrito, cuando les vi la cara, entendí que estaba perdiendo mi tiempo, no era esa la manera, ni el lugar de llegarles, por lo que me monté en el carro para irme. Esperando que se abriera el paso, ellos seguían gritando y me chocó un motorizado, que siguió como si nada. Obviamente, me bajé molesta a ver lo que le había pasado a mi carrito y en ese momento, un grupo de estudiantes se acercó y pedí conversar con ellos de nuevo.

A pesar de que entre ellos seguía el Sr que argumentaba que él estaba ahí desde las 5 am y, en ese momento me dijo que si ya sabe que hay protesta, “no suba a esta hora por aquí”; en esta última conversación dos cosas marcaron la diferencia: la primera de ellas, fue la actitud de uno de los estudiantes que mostró estar abierto a escuchar y me dijo que entendía mi punto de vista, que ellos estaban haciendo las cosas como creían correcto, pero que obviamente que cometían errores, y que estaban trabajando para mejorar. Él, como los muchachos de antes, los estudiantes (salvo los dos resabiados burlones), tenía una actitud respetuosa de las diferencias y la disposición a conversar con argumentos. A él, como a los otros, agradezco muchísimo su actitud.

La otra cosa que marcó la diferencia y que fue la que realmente calmó a los que seguían cayéndome a gritos para tratar de “convencerme” no sé exactamente de qué, fue que una señora de las que estaba en la manifestación, se acercó y me preguntó: ¿Usted es la de educación, verdad? y yo le dije que sí, a lo que ella se volteó al grupo y les dijo, ella es la de educación, y algo así como que ella es de los nuestros y le ha echado muchas bolas. Agradezco muchísimo también a esa señora, por su amabilidad, pero me preocupó notablemente que no fueron los argumentos ni la actitud abierta del estudiante lo que calmó a los eufórico-arrechos. Si no llego a ser “la de educación”, sino cualquier otra persona, los argumentos no hubiesen valido de nada para el resto de los manifestantes y esa persona hubiese tenido que marcharse con los gritos a cuestas y callarse ante la arbitrariedad de los exaltados.

Al llegar a la Plaza de los Palos Grandes, le comenté lo sucedido a mi tocaya y también le narré como el día que se paró el metro por un daño en un riel y tuvieron que prestar el servicio mediante autobuses de PDV y metrobuses, pasó algo similar; aunque esa noche sólo discutí con una amiga que insistía que era suficiente con lo poco que los dejaban pasar, porque, para ella, el gesto era que los dejaran pasar de vez en cuando.

Le comentaba a mi tocaya que conversé sobre ello con algunos de los presentes, y que me había puesto en el lugar de los que venían parados en las unidades de transporte para tratar de imaginar lo que podían haber sentido al ver a un pocotón de manifestantes detener el tráfico, pensando en lo cada vez más riesgoso que podría ser atrasar la hora de llegada a su zona y el trayecto entre la estación del metro a su casa, que para muchos de ellos, llegar a pie a sus casas, a partir de cierta hora, literalmente, pone en riesgo sus vidas.

Pensé además, en cómo se sentirían rodeados por un grupo grande de manifestantes que les gritaban consignas y me imaginé que me pasara algo similar pero en medio de una manifestación del oficialismo, que sabiéndome opositora o suponiéndome “indiferente”, trataran de convencerme a pleno grito, de que debía pensar como ellos y bajarme del bus para unirme a su lucha.

Pensé en que una “invitación” eufórica y a gritos, probablemente podría producir miedo en cualquiera y en el mejor de los casos, rechazo.

Hoy, experimenté en carne propia, lo que puede sentirse recibiendo ese tratamiento, pero identificándome como opositora en una manifestación en la que un grupito estaba ganado por ese tenor. No puedo imaginar el temor que pueden sentir los no alineados, los desconfiados, los indiferentes y los oficialistas, experimentando como tales, una situación similar.

Esa noche fue muy reveladora. Tuve también otra imagen que me dejó preocupada, sobre todo porque no era la primera vez que la tenía, aunque esta vez identifiqué algo con lo que poder ilustrarla.

A esa hora, era ya de noche y había mucha gente en la Plaza Francia.

Había una clase de medicina, espectacular, no sólo por el tipo de protesta, sino por el excelente profesor que la daba; había grupos haciendo oración y recordando con respeto a los asesinados durante los largos días de protestas; había gente mirando y había gente manifestando.

La mayoría de los manifestantes estaban congregados en la esquina sureste de la plaza. En ese nutridísimo grupo, me llamó poderosamente la atención la cantidad de personas que estaban con pancartas sólo mostrándoselas a los otros que también estaban mostrando sus pancartas, en algunos casos, los más desafortunados, se las mostraban solamente a las espaldas de las personas que estaban delante de ellos protestando, con o sin pancartas.

Muchos de los manifestantes gritaban consignas, algunos lo hacían eufóricos. Mientras estuve allí, vi con mucho interés cómo había manifestantes que se acercaban a los autobuses y les pintaban SOS Venezuela, entre otras cosas, en las ventanas, debo confesar que se veían especialmente simpáticos los autobuses de PDV con esas pintas.

Tomé una foto de un metrobus luciendo un SOS Venezuela en su parabrisas y la subí a twitter con la leyenda “interesante…”.

Pero como les comenté hace poco, me preocupaba la cantidad de gente parada en los autobuses que estaban atrapados en un tráfico detenido por una protesta.

Pensaba en ellos y también en los eufóricos -los eufóricos-arrechos y los simplemente eufóricos-, pensaba en el encuentro de esas dos realidades y lo que podían estar sintiendo los que pensaban diferente atrapados en un autobús, rodeados de gente gritando consignas a esa hora de la noche, y, por alguna razón, me acordé de los trabajadores de los peajes de las autopistas -cuando existían peajes, se cobraba por transitar y el cobro se mediaba con la entrega de una tarjeta (seguramente muy pocas personas recuerdan los peajes y las tarjetas).

La imagen que me asaltó desde mis recuerdos, fue la de una de las tantas largas y lentas colas que se formaban en el peaje de salida de Caracas o el de llegada a Valencia, en la que los trabajadores salían de la caseta y comenzaban a abanicar frenéticamente la tarjeta que tenían en la mano, como si con ese sencillo acto, contribuyeran a aligerar y progresivamente eliminar la cola, mientras para cualquier espectador atrapado en la cola sin poder moverse, o avanzando muy lentamente en su carro, se trataba sólo de una imagen inexplicable, una persona blandiendo una tarjeta al viento, derrochando energía inútilmente, drenando adrenalina para sentirse que podía contribuir efectivamente con su trabajo. (Para quiénes no recuerden esa época, basta con que piensen en un fiscal de tránsito, agitando su mano y sonando su pito, en medio de una tranca…)

Y fue justamente esa imagen la que le comentaba a mi tocaya que me impresionó más de aquella noche y que la he visto repetidas veces a lo largo de estas protestas, la imagen de gente que en lugar de enfocar sus energías en acciones creativas, que puedan generar empatía, que tengan un objetivo claro, derrochan sus energías drenando su rabia, su indignación por lo que todos los días sucede y su impotencia ante un gobierno que cada vez hace más derroches de abuso de poder.

Y está bien drenar de vez en cuando, porque somos seres humanos y es sano drenar, pero hay formas y lugares para drenar y la protesta no puede convertirse en uno permanente para ello.

Quiero llamar la atención sobre ésto, porque es importante que se entienda que hay una diferencia abismal entre enfocar la energía en la protesta, pacífica, constructiva, generadora de una salida viable para Venezuela y enfocarse en drenar la rabia y la indignación, corriendo entre otras, el riesgo de echar para atrás a gritos, lo que otros construyen con mucho esfuerzo, que es generar ese espacio de empatía con el que piensa diferente o con el que coincide con nosotros en los motivos, pero no comparte nuestra lucha o nuestra forma de protesta; y también porque tenemos que entender que la lucha es por la democracia, no en contra del que muchos denominan “indiferente”, o de aquel que, por la razón que sea, no nos acompaña en la calle. Tenemos que entender que a todos ellos, nos los tenemos que ganar con perseverancia e inteligencia.

Inteligencia como la que, por ejemplo, se desplegó ayer en la Plaza Brión de Chacaito, con la actividad promovida por los estudiantes y denominada: El que va ganando no tranca la mesa.

Gritarle al otro “despierta”, “reacciona”, “indiferente”, en lugar de sumar, resta.

Generar empatía, construir un espacio de lucha común y superar la tendencia al “drenando ando”, de cada uno de nosotros depende.

Una nota al margen, no tan al margen:

Como dirigente estudiantil que fui en mis tiempos universitarios, creo en los jóvenes de los liceos y de las universidades, creo en su capacidad organizativa, en su capacidad para analizar política y estratégicamente las luchas y trazar rutas creativas, acertadas y empáticas. Creo que son interlocutores válidos y valiosos para cualquier dirigente político de trayectoria, así se lo he hecho saber a algunos amigos que se me han acercado a plantearme la necesidad de “hablar con los muchachos” para “orientarlos”.

Porque creo en ello, cuando converso o discuto con alguno de ellos, los valoro como actores políticos que son y me dirijo a ellos de tú a tú, como pares, como ciudadanos que son, en ejercicio legítimo y valioso de sus derechos políticos y ciudadanos. Espero lo mismo de ellos y de cualquier ciudadano.

Con ellos, como con cualquiera de nuestros representantes electos, o los diversos líderes políticos que hoy tenemos, soy exigente, porque creo en un liderazgo político serio y diferente.

Creo que todos tenemos la responsabilidad y el deber de hacerlo, de tratarlos como líderes y ciudadanos que son, de plantarnos a su lado, de tú a tú, de discutir sobre lo que está sucediendo y la forma que están tomando las acciones de calle, todas, las que nos parecen creativas y las que consideramos pueden convertirse en un error; tenemos la responsabilidad y el deber de hacerles saber que hay muchas muestras de madurez, creatividad e irreverencia en sus acciones de calle, pero también que aún deben discutir más para consolidar la unidad de sus grupos, porque en estos días se aprecian algunas obvias divergencias.

Tenemos la responsabilidad y el deber de debatir con ellos y construir juntos la lógica y el tenor de esta lucha. 

Y tenemos la responsabilidad y el deber de exigirles a ellos, al liderazgo social y al político partidista, que se sienten juntos a debatir y a construir una salida política viable para Venezuela.

 

 

 

¡Caballos de hierro sitian la ciudad!

El año chino del caballo, comienza con una manada de caballos de hierro sitiando la ciudad.

Hoy la ciudad está revuelta, asustada. El país está enredado tratando de procesar el potencial de los motorizados como comunidad, con sus propias reglas, que es capaz de organizarse y protestar.

Motorizados Unidos de Venezuela se llama la organización que se hizo vocera de la protesta de este viernes.

Su vocero dijo cuatro cosas en sus declaraciones (*) que no podemos perder de vista:

1. “Hemos sido punta de lanza de este proceso, muchas veces hemos tenido choque con la oposición en los momentos políticos que se han dado en Venezuela”

2. “Nos ponen como interlocutor a Gerardo Blyde junto con Capriles Radonski, para que tome una decisión en contra de los motorizados bolivarianos”

En estas dos primeras afirmaciones es obvia la distorsión de lo que sucede. Un problema que es de seguridad y que está abordado por las autoridades con competencia para ello, es planteado como un problema partidista, para el que esta organización pretende “escoger” a sus interlocutores.

Las otras dos afirmaciones, tomadas de la misma fuente:

3. “Nosotros en la calle podemos dar buenos resultados,  tenemos planes de seguridad e inteligencia”

4. “Somos los que estamos en la calle, sabemos cómo,  cuándo y hasta quiénes cometen los delutos”

También presentan una distorsión del problema y la institucionalidad asociada. Los cuerpos de seguridad del Estado son los encargados de los planes de seguridad e inteligencia, pero ellos, los motorizados oficialistas, que son los que están en la calle -ambas cosas dichas por su vocero- tienen sus propios planes. ¿Qué significa ésto para la institucionalidad y en qué se traduce para la seguridad ciudadana? ¿Será que alguno piensa que los ciudadanos tendremos que acudir a ellos cuando uno de sus colegas motorizados no ataque, nos robe o golpee nuestro carro, o cuando saqueen una gandola como la del distribuidor de Los Ruices,  con la muerte del conductor incluida?

Pero la última afirmación es la más grave de todas: ellos saben “hasta quienes cometen los delitos” y me pregunto, ¿lo saben y no lo han dicho a las autoridades? ¿su ética revolucionaria permite que contribuyan con la seguridad, señalando a los que cometen los delitos?

Ellos, como atienden a su propia lógica y enfoque del problema, entregaron un documento al INTT, con exigencias sobre la regulación de horarios y seguridad. Ellos escogieron a su interlocutor, para que les garantice incidir en las decisiones.  No respetan los canales institucionales, pero dicen llamar al “diálogo”. En otro medio, se dice que “los motorizados elevan su voz por la pacificación y una mejor patria”. (**)

Habrá que preguntarles qué significa eso para ellos y si no recuerdan el reglamento parcial de la Ley de Transporte y Tránsito Terrestre promulgada por Hugo Chavez en octubre de 2010 (GO 39.771), en la que se regulaban los términos de circulación de motos y se prohibían cosas obvias, como no circular por las aceras o llevar menores de 10 años en moto, que son cosas que vemos a diario, tres años después,  en la ciudad.

También habrá que preguntarles como calza su visión de “pacificación y mejor patria” con la acción de los motorizados en Ocumare del Tuy, el pasado miércoles, que “protestaban” por el “ajusticiamiento” de uno se los promotores del Movimiento por la Paz y la Vida, portando armas, en una acción que los habitantes denominaron como un “toque de queda hamponil”. (***)

Estas protestas, y esta visión distorsionada del problema y su institucionalidad, es producto de las reglas de juego que los motorizados han “construido” con el poder de turno, para garantizar el binomio adhesión- complacencia.

Esas reglas informales son ilegales, en la mayoría de los casos, y algunas, violatorias de la Constitución,  pero son tan reales como cualquier otra y ese es un gran problema a resolver, por la distorsión institucional fraguada esta última década.

Estamos, como país, entrampados  en las consecuencias de un populismo-autoritarismo, que pretende esconderse en la ilusión de “democracia participativa”.

Pero nos toca lidiar con ello y re-construir una visión del problema y de la institucionalidad relacionada, de manera urgente, pero señores motorizados oficialistas, respetando la institucionalidad, sin amenazas y menos frente a sus armas.

(*) Ultimas Noticias
(**) Venezuela al Día
(***) Toma de Ocumare del Tuy

PS: esta mañana, 01022014, encontré este relato que describe al motivo de la protesta de Ocumare, en sus propias palabras. Al leerlo me pregunto, si ese es el tipo de planes de seguridad al que se refirió el vocero de la protesta de motorizados de ayer en Caracas: “Nosotros somos más malos que el hampa”

PS2: responsablemente modifiqué la referencia (***) debido a que la fuente citada inicialmente, contenía una foto que no se correspondía a ese día.

Un par de referencias más de lo que ha vivido Ocumare en estos días y que nos hace reiterar la pregunta: ¿eso es lo que estos grupos entienden por planes de seguridad, por pacificación y por patria nueva?

En El Nacional

En El Universal

Un poco de realismo!

Ayer, una amiga muy querida me contaba con firmeza como había dejado de seguir a Henrique Capriles en Twitter a raíz del intercambio que se había dado más temprano entre él y Diego Arria. Como en los viejos tiempos -como siempre- le dí mi opinión sobre lo sucedido, con la poca información que tenía. Conversamos, tuvimos acuerdos y diferencias, con mucho cariño y respeto como siempre ha sido entre nosotras.

Hoy, paseando por Facebook,  encontré una compilación del intercambio entre Capriles y Arria que me permitió retomar el tema, revisar sus TL y leer sus mensajes. A raíz de ello, compartí una reflexión por Twitter, que incluyó algunos intercambios breves y que aquí les dejo compilada.

Va sin retoques -aunque con unos comentarios agregados que se reconocen por estar entre paréntesis- por lo que no se trata de un artículo, así que requiere redondear y desarrollar algunas ideas, pero eso lo haré con más calma después.

Agradezco a todos los que se tomaron el tiempo para leer, comentar o hacer RT de mis tuits y sólo espero que sea un granito de arena más, en este momento.

¡Un poco de realismo!

Lo natural en política es la diversidad de posiciones y la pluralidad de enfoques y de ideas. Eso es lo que da vida a la democracia!

Diversidad y pluralidad en entornos como el que vivimos están obligadas a debatir y negociar para construir posiciones comunes.

La oposición de este país es democrática y por tanto, no es extraño que manifieste permanentemente diversidad y pluralismo.

No obstante, la oposición está obligada a sentarse, debatir y negociar para unificar posiciones, rutas, estrategias y tácticas.

Espacios como la MUD y la coordinadora, en su momento, on todos sus defectos y problemas, buscaban ser la mesa de encuentro entre factores.

Pero, el trabajo para lograrlo, no sólo depende de que exista, sino de encontrar fórmulas para incluir y acordar, con mayor efectividad

También hay que tener claro que para actuar, hay que tener rutas claras y liderazgo, pero también viabilidad política en las acciones.

La viabilidad política se construye, pero no con discursos o con activismo en las redes sociales,  se construye con trabajo de base.

La viabilidad política se construye organizando las bases, haciendo crecer a los partidos,  organizaciones sociales, el tejido social.

Sin una sociedad tejida y comprometida, las buenas ideas y las rutas maravillosas y visionarias, están condenadas al fracaso.

Promover rutas sin contar con viabilidad política o trabajar por su construcción, es una acción irresponsable para cualquiera con ética.

@Diego_Arria es tan insultante que te digan dinosaurio, como que llames a los políticos “dirigentes a sueldo”. @hcapriles y tú erraron igual

@Diego_Arria creo también que el trabajo que hiciste como gobernador en los barrios fue hace mucho y sería muy acertado que vinieras ahora.

(Creo que hay que valorar el esfuerzo que todo el mundo ha hecho, pero el momento actual requiere presencia y trabajo cotidiano con la gente)

@Diego_Arria también que te sentaras a construir las reglas y acuerdos, para que no te pongas al margen como en las primarias presidenciales.

(Creo que entre las cosas que debemos recordar está la imposibilidad que hubo para construir unas reglas de juego en las primarias presidenciales con las que todos se sintieran satisfechos, así como las diversas actitudes asumidas que incluyeron la de Diego Arria negándose a participar y la de Henrique Capriles y Leopoldo López, que, en lugar de anunciar su alianza antes del foro para que los tiempos se redistribuyeran, haciendo justicia los acuerdos y respetando a candidatos y espectadores, esperaron al foro habiendo tomado la decisión el día anterior. Detalles que es bueno que todos, en especial ellos, siempre tengan presentes)

Apreciado @YonGoicoechea, me encanta tu llamado a @hcapriles porque se nota que aprendiste de cuando a ti te dio por desconocer los acuerdos.

@YonGoicoechea la tolerancia es una ruta de vida que incluye a los que más adversamos,  no sólo a los que nos conviene aliarnos. Aún falta.

(Yon es un político joven que nos enseñó tanto el buen talante y la integridad cuando estaba al frente de movimiento estudiantil,  como las consecuencias del ego cuando rechazó el acuerdo en las elecciones legislativas. Pero su incansable trabajo y vocación podrá más que las tentaciones del ego de las que todos hemos sufrido con frecuencia)

Mi estimado @hcapriles, entiendo, comparto y respaldo tu estrategia y entrega, pero creo que te falta un toque de respeto a cualquiera.

(Creo que como pocos Henrique ha arriesgado generosamente su capital político, a pesar de estar consciente de los costos. Pero Henrique, la tolerancia implica respeto por encima de todo, porque tu insulto a otro político, es un irrespeto a sus seguidores también.  A veces es mejor omitir un comentario que responder, ese es parte del costo de asumir el rol de dirigente)

@hcapriles @MariaCorinamYa @leopoldolopez confiamos en que lleguen a acuerdos necesarios para construirle viabilidad política a #LaSalida

(Mucha gente aprecia las diferencias como ruptura y división. Creo que esto quedará en característica de un momento, cuando se sienten y lleguen a los acuerdos necesarios. Confío en Ustedes y en que el acuerdo es posible, beneficioso y se dará)

Para mi, #LaSalida incluye las asambleas de calle como espacios de construcción de tejido social, de ampliación de organización y acuerdo

Pero también, #LaSalida sus asambleas deben incorporar acciones de encuentro con el otro, que es el espacio más real de conciliación posible

#LaSalida es calle y negociación a la vez porque #Venezuela una y estamos obligados a convivir y entendernos. Aprender de otros países.

Sin embargo, me preocupa que a esta altura hayamos crecido poco como liderazgo y ciudadanos. Bueno, poco o menos que lo que necesitamos.

Lo que nos toca vivir es y seguirá siendo difícil y complejo. No existe salida fácil ni inmediata. Y requiere viabilidad para sostenerse.

Cualquier cambio sin bases sociales estructuradas y sin un mínimo de conciliación duraría horas y nos llevaría a algo peor, siempre posible.

Si ahora mucha gente se molesta con quienes acudieron a Miraflores, no quiero imaginar sus reacciones con indultos y acuerdos para gobernar.

Creo que la ilusión de que un cambio lleva a un paraíso, nos hace mucho daño. Los cambios nos llevarán a tiempos mejores pero muy difíciles

Creo que necesitamos dosis de realismo intensivo para poder construir una ruta viable, por la que trabajemos todos y con persistencia.

(Hasta aquí los tuits de la reflexión.  En otra entrega ampliaré la dosis de realismo, especialmente con lo que creo que debemos tener claro sobre cualquier después)

Ahora les dejo, al estilo Twitter, algunos de los intercambios que se dieron durante la reflexión:

Con Florangel y Virginia

@olgaramos Lo natural en política es la diversidad de posiciones y la pluralidad de enfoques y de ideas. Eso es lo que da vida a la democracia!

@florangel_q @olgaramos ¡Claro en democracia! Esto es autocracia ramplona.

@olgaramos @florangel_q por lo que como tal, requiere mayor inteligencia y trabajo para salir de ella…

@olgaramos No obstante, la oposición está obligada a sentarse, debatir y negociar para unificar posiciones, rutas, estrategias y tácticas.

@florangel_q: @olgaramos yo le sumaría otro verbo: ¡actuar!

@olgaramos “@florangel_q: @olgaramos yo le sumaría otro verbo: ¡actuar!” // actuar con estrategia y viabilidad política! Sin ellas, es fracaso seguro

@vkeinemann @olgaramos @florangel_q @olgaramos  Salir el 2F, a Defender el Pais Vezula.

@olgaramos @vkeinemann el 2F salir a organizarnos para que las acciones de defensa tengan viabilidad política y prosperen @florangel_q

Con Maibet

@olgaramos La viabilidad política se construye, pero no con discursos o con activismo en las redes sociales,  se construye con trabajo de base.

@maibnunez DETALLITO @olgaramos Viabilidad política se construye, pero no con discursos o con activismo en las redes sociales, …con trabajo de base

@olgaramos @maibnunez así es, por eso siempre saludar y apoyaré a quienes ocupan su tiempo en eso!!

Con Nadine

@olgaramos La viabilidad política se construye, pero no con discursos o con activismo en las redes sociales,  se construye con trabajo de base.

@nadinecuba @olgaramos @ Todo  es importante no se puede abandonar nada

@olgaramos @nadinecuba obviamente que todo es importante,  pero hay que ver que es lo que contribuye mejor. Hay que mejorar activismo el en las redes

@nadinecuba: @olgaramos @ Si hay que mejorar el activismo en las redes y en las bases tambien sin descuidar absolutamente nada

@olgaramos @nadinecuba totalmente de acuerdo!

Con Juan Carlos

@olgaramos Promover rutas sin contar con viabilidad política o trabajar por su construcción, es una acción irresponsable para cualquiera con ética

@juancdula @olgaramos La única ruta para enfrentar al totalitarismo/militarista es  la organización de la sociedad. Desgraciadamente no hay partidos

@olgaramos @juancdula Juan Carlos, los partidos están disminuidos,  pero algunos están haciendo trabajo de base para crecer y hay que apoyarlos!

Con Any

@olgaramos Para mi, #LaSalida incluye las asambleas de calle como espacios de construcción de tejido social, de ampliación de organización y acuerdo

@daamy entre otras cosas RT @olgaramos: Para mi, #LaSalida incluye las asambleas de calle como espacios de (cont) http://tl.gd/n_1s061dt

@olgaramos @daamy así es! Hay muchas cosas que afinar en la estrategia.

Con José Alberto

@josemanarez @olgaramos segun ud la salida es protestar hasta miraflores es decir golpe? porq si llegan a miraflores va a ver gente reprimida

@josemanarez José Alberto, nunca me escuchará o leerá promoviendo un golpe porque va en contra de mis principios.

@josemanarez @olgaramos un ok asi asi.. disculpame como esty viendo q estan promoviendo q van para miraflores? con que objetivo?

@olgaramos @josemanarez tranquilo! No hay nada por lo que pedir disculpas. Quién está llamando a Miraflores?

Con Lidia

@olgaramos Si ahora mucha gente se molesta con quienes acudieron a Miraflores, no quiero imaginar sus reacciones con indultos y acuerdos para gobernar.

@lidiacoronado: @olgaramos inmadurez política. +mandela -castro

@olgaramos “@lidiacoronado: @olgaramos inmadurez política. +mandela -castro” / así es, gente cita a Mandela y a Gandhi sin conocer la mitad de su lucha

Ventana de oportunidad vs política a la machimberra

El ciberespacio, el twitter y los medios de comunicación están plagados de interesantes, y no tan interesantes, análisis y opiniones sobre lo sucedido ayer.

En efecto, hay mucho que procesar y que decir, aunque hay cosas que, desde mi punto de vista, son incuestionables y sobre las que no pienso abundar.

La primera de ellas es la consolidación del liderazgo político de Henrique Capriles y su discurso de primeras horas de la madrugada es la mejor muestra del crecimiento y consolidación del mismo.

La segunda, es el despertar de las redes organizadas del movimiento opositor, que incluyen desde una mejor organización de la MUD y de las estruturas partidistas -las viejas, las no tan viejas y las nuevas- que hicieron la diferencia en el cuidado de los votos y en la participación de un importante grupo de Observadores Internacionales y que garantizaron testigos y logística para el desarrollo del proceso, así como varias declaraciones serias y oportunas en momentos clave; hasta una organización relámpago y voluntaria de los ciudadanos no militantes, en torno a sus familias y grupos de relación directa, para cuidar centros, acompañar a la logística de testigos y votantes y garantizar el traslado de las personas a votar. Creo que por fin estamos entendiendo que la ciudadanía política no se restringe solamente a tener opinión propia y poder expresarla, sino a organizarnos y trabajar, juntos y cotidianamente, para construir una mejor Venezuela.

Y la tercera, es que se afinó el dibujo de la distribución de Venezuela de acuerdo a sus preferencias políticas, ratificando que estamos divididos en dos opciones que se miran de tú a tú, y que una de ellas, no cesa de crecer.

Pero a lo que si me quiero referir con un poco más de detalle, es a que ayer se perfiló más claramente el contenido y mensaje de cada una de esas dos opciones: la opción de una Venezuela del progreso, de la paz y del reencuentro, pero con firmeza, seriedad y vocación de rescate institucional vs la de una Venezuela de la machimberra, la amenaza, el amedrentamiento, la división, la violencia y el manipuleo. Y quiero contrastar esta dimensión de lo sucedido, porque coincido con quiénes opinan que la reconstrucción de Venezuela, pasa obligatoriamente por la reconstrucción de un espacio de encuentro y convivencia entre sus habitantes, aunque, a la luz de lo sucedido ayer, es natural que mucha gente no vea ni esta tarea como factible, ni que ayer se amplió la ventana de oportunidad que tenemos para ello.

Y, para no perder la costumbre, puedo imaginar a todo el que llegado este punto dice: ¿y qué hace Olga  escribiendo en este tono, en lugar de estar caceroleando o en la calle? Pues debo decir que la proclamación ilegítima me interrumpió, pero después de escucharla disciplinadamente, retomo la escritura y sí, se amplió la ventana de oportunidad para la reconstrucción de un espacio de encuentro y convivencia en Venezuela. ¿A qué me refiero con ésto?

El contraste de las dos opciones en Venezuela, se expresó en los discursos, pero fundamentalmente en la narrativa que se puede leer en algunas intervenciones y especialmente en las prácticas utilizadas. Además, la expresión de esas opciones se puede apreciar también en diversos niveles, que son los mismos en los que debemos analizar si se puede y cómo construir el espacio de encuentro y convivencia en el país.

Sin la pretensión de hacer una taxonomía al respecto, podemos identificar 3 niveles de relación entre las partes: el alto liderazgo político, la vanguardia activa y la ciudadanía en general.

Voy a comenzar por el nivel de relación entre el liderazgo político de una y otra opción. Fueron muy claros los discursos de la madrugada, el del candidato del gobierno, el de Henrique Capriles y el del alto mando militar.

El centro del discurso de candidato del gobierno, fue el mantenimiento de la división como política desde el Estado, de la separación entre los “malos” y los “buenos”, la típica visión maniquea de la política y la exclusión obligada de la mitad del país, en consecuencia. Para este candidato, no importa la cantidad de quiénes no favorecemos su opción política, porque para él la minúscula diferencia señalada por el CNE en su conteo, se lee como una “amplia” mayoría que tiene todo el derecho del mundo a imponer a la minoría su proyecto y su punto de vista. Eso aderezado de cursilería y amenazas que no son novedad en su discurso, indica una precaria o inexistente visión de lo que significa vivir en democracia. (Les confieso que pensé que iba a tener que modificar alguna letra de este párrafo después de escuchar a Nicolás en la “proclamación ilegítima”, pero más de lo mismo, aderezado con lo que ya vivimos ayer, el apuro por “darle visos de institucionalidad” a algo que es ilegítimo y una expresión de la copia a su ídolo, la vocación por “reescribir” la historia).

Por su parte, el alto mando militar, quién constitucionalmente, así como el CNE (que triste el papelito de Tibisay hoy, por cierto), le corresponde mantener su imparcialidad y garantizar el reino de la institucionalidad, obligatoriamente tiene que incluirse como parte del liderazgo político de una de las dos opciones, porque desde hace tiempo, pero cada vez con más fuerza, se ha expresado abiertamente como seguidor de uno de los dos grupos.

Su vocería incluyó dos elementos que vale la pena mencionar: el primero es la absoluta contradicción al decir que haría respetar la voluntad del pueblo, pero, acto seguido, proclamando y felicitando el “triunfo” del candidato del gobierno; y el segundo fueron las “clases” sobre democracia que intentaron impartirnos. Es obvio que en eso, como país, no hemos cambiado nadita, porque siempre en nuestra Fuerza Armada, hay un grupo de efectivos que tienen vocación de “hermano mayor” de los ciudadanos, en cuanto a la construcción de la vida democrática del país, pero que en el fondo se creen con el poder y la moral para decidir nuestro destino. El problema de siempre agudizado porque, en este caso, no tienen mucha idea de lo que significa una vida en democracia. Creo que no les vendría mal tomar unas clasecitas con Elías Pino, por ejemplo.

Tanto el candidato del gobierno como los militares, en sus intervenciones, hicieron referencia a la Constitución, incluso blandieron el librito azul. No obstante, parece que no les queda claro que sabemos que no basta con mencionarla o blandirla como bandera, hay que cumplirla para poder comenzar a hablar de ella y de institucionalidad.

En contraste con esos discursos, el del candidato Hernique Capriles fue apegado a la institucionalidad y firme, sin remilgos ni cursilerías, retando al poder a jugar de verdad dentro de la democracia.

Pero en ese nivel, el del liderazgo, no sólo apreciamos la actuación y los discursos de los candidatos y el alto mando, sino también otros voceros. Ayer, los voceros del Comando Simón Bolívar y de la MUD, en su mayoría hicieron muy bien su trabajo con intervenciones oportunas, sensatas y bien argumentadas. Fue así ayer, pero también en los días precedentes en los que destacó por su seriedad y contenido, el acto de los Artistas en apoyo a Henrique Capriles, en el que hubo impecables intervenciones, entre las que destacan las de Elías Pino y Leonardo Padrón.

El tuit de la ministro

Eso no es precisamente lo que podemos decir de los voceros del gobierno y el alto mando que llenaron de insultos y amenazas sus intervenciones durante el tiempo de campaña. Los militares declarando su adscripción a una opción política específica, lo cual, como ya mencioné y todos sabemos, es violatorio de la Constitución y los civiles, con múltiples y descaradas intervenciones haciendo campaña durante el proceso electoral y fraguando amenazas abiertas y soterradas, hasta con chistecitos tristes como el de una ministro que, más que un chiste, constituye una apología a la violencia. (Aquí les dejo esta captura de pantalla para los que no sepan a qué me refiero)

Antes de pasar al segundo y tercer nivel de esta relación, debo agregar que, en este momento, se está iniciando una nueva violación, por parte del liderazgo del grupo del gobierno, de la institucionalidad del país, al forzar y apurar la proclamación de su candidato como presidente electo. Una clara maniobra por tratar de imponer a la machimberra un resultado electoral dudoso, pretendiendo ganar con fuera de las urnas unas elecciones altamente cuestionadas. (algunos agregados que encontrarán entre paréntesis los acabo de poner a propósito de la “proclamación ilegítima”)

El segundo nivel sobre el que quiero hacer algunas apreciaciones, es al que denomino la vanguardia activa. Se trata de un nivel intermedio de relación entre los dos grupos, que se da entre los exponentes de los activistas, militantes o no, de ambos sectores.

En este nivel, por un lado tenemos a los voluntarios, cientos de miles de personas que participaron como testigos que cuidaron las mesas, grupos organizados que trabajaron en la logística de los centros, en las salas situacionales organizando el apoyo y recopilando las denuncias, movilizadores de sus grupos de familiares y amigos o de desconocidos y por el otro, a los malandros de oficio, armados, paseándose a pié o en moto, encapuchados o no, amedrentando a la gente para que no se quedara sin votar, pero obligándola a marcar la cara de un candidato.

En este segundo nivel es importante aclarar que hay voluntarios que actúan de buena fe en los grupos que apoyan al candidato del gobierno, pero, lamentablemente, en ese ámbito, son una minoría, porque entre ellos predominan los “activistas a sueldo” y los “malandros de oficio”, que pueden ser pagados o no, pero que están armados y se divierten cumpliendo su labor de amedrentar.

En este nivel vivimos las más claras expresiones de diferencia entre las prácticas de ambas opciones, porque, por una parte tuvimos el placer de apreciar la entrega y madurez de muchos, su dedicación a pesar del temor que podían sentir por cumplir con su voluntariado en situaciones de riesgo, de tensión o simplemente adversas; y por la otra, vivimos la saña y agresión de los violentos, tratando de conservar el espacio político del grupo de gobierno, en las calles y con amedrentamiento.

Vimos grupos de motorizados pasando a amedrentar desde tempranas horas por los centros electorales, vimos personeros del gobierno plantados en algunos centros obligando a los ciudadanos a practicar un “voto asistido”, vimos a los malandros amenazar, disparar, agredir. Muchos son los casos, las denuncias, los videos, los relatos y las fotos que nos quedaron de ello. Vimos como también, esas prácticas aumentaban en la medida que avanzaba el día y se acercaban los escrutinios, pero vimos como se arreciaron a la hora del conteo y los cierres de mesa, cuando se agredieron a testigos para sacarlos de los centros y evitar que se hicieran las auditorías. No se trató de hechos aislados, sino de una práctica orquestada y organizada desde el poder.

En este nivel hay muchas cosas que decir, pero quiero hacer referencia a tres que creo deben prender más nuestras alarmas: la primera es la agresión a las personas que estaban presentes a la hora del cierre de los centros y que, como en el caso del Liceo Bicentenario de Turmero del Estado Aragua, sacaron a tiro limpio. Lo sucedido lo pueden ver en este par de videos (video 1 y video 2).

La segunda es la, sin precedentes, agresión a la sede donde estaba funcionando la Red de Observación Electoral que coordina Asamblea de Educación. En ese caso específico, llegaron 20 motorizados armados, a agredir a los voluntarios que allí prestaban su colaboración recibiendo y procesando el desarrollo del proceso electoral en una muestra de centros, en los que la Red despliega sus Observadores y documentando las irregularidades que se producían a lo largo del proceso. Una Red de Observadores acreditada por el CNE con una larga tradición cumpliendo esa función en nuestros procesos electorales. Allí llegaron, amenazaron, golpearon a uno de los que trató de oponerse a su agresión, rompieron y robaron equipos. No pudieron paralizar el trabajo de la Observación Electoral, porque se encontraron con un grupo de gente que no más salieron los malandros por la puerta, con mucha indignación y temor, pero con mucho más entereza y carácter, se reintegraron a sus funciones, recuperaron la estructura de la operación y continuaron cumpliendo con su trabajo. Quiero aquí expresar mi agradecimiento y reconocimiento a todos ellos. Aquí pueden leer una reseña de lo sucedido.

Y la tercera, es a la unidad “cívico-militar” que tanto ha sido cacareada por esta gobierno como parte estructurante de su propuesta política y que ayer se expresó, lamentablemente, con el apoyo irrestricto de algunos grupos de militares y milicianos a los actos de agresión a amedrentamiento de los malandros, aunque estuvieran encapuchados. Esta actuación, además de ilegal, es inadmisible en cualquier país que se denomine democrático, porque no es más que la expresión de la puesta de las armas al servicio de una parcialidad política y condena a todo el que no se identifique a la imposibilidad de participación.

Este nivel se ilustra en el contraste de estas dos fotos:

Los voluntarios de la Red de Observadores Electorales cumpliendo con su trabajo

Los voluntarios de la Red de Observadores Electorales cumpliendo con su trabajo

¿Esta es la única cara que tiene para mostrar la tan cacareada unidad cívico-militar?

¿Esta es la única cara que tiene para mostrar la tan cacareada unidad cívico-militar?

Este nivel obviamente, contrasta por la naturaleza de sus prácticas. No resulta fácil el encuentro y en algunos casos, lo posible, tendrá espacio cuando se recobre la institucionalidad y las cosas se llamen y se traten por sus nombres.

Y finalmente, hay un tercer nivel, el más importante, el nivel de relación ciudadano-ciudadano que es dónde estoy segura que podemos fraguar con mucha más firmeza nuestro espacio de encuentro, éste es, aunque no lo parezca, el más importante, el que permite reconstruir los puentes para la convivencia de verdad, pero además, es el que podemos trabajar directa y cotidianamente. Este, en el que se puede concentrar el mayor desconcierto y la molestia, es el nivel en el que tenemos la mayor ventana de oportunidad para el reencuentro con el otro. 

Y para reencontrarnos, no tenemos que ignorar las cosas que nos separan o nos enfrentan políticamente. No, por el contrario, tenemos que reconocernos diferentes, pero también identificar las coincidencias y trabajar a partir de ellas. Podemos estar ejerciendo nuestro derecho a la protesta, exigiendo la auditoría del 100% de los votos como estamos convocados para hacerlo en estos días, pero debemos hacerlo dialogando con el otro, expresando nuestras razones y debatiendo argumentos.

Ese es parte de nuestro trabajo ahora. Así como hablamos de convencer al que pensaba diferente y conquistar votos de los que apoyaban al gobierno pero eran sus críticos en estas elecciones, nos corresponde ahora, conversar con todos los que tengamos cerca y podamos explicarles por qué no se puede ignorar el resultado de estas elecciones y qué tipo de dinámica debería promoverse desde el poder para construir un país en el que entremos todos.

En este nivel, aunque provoque, no podemos dejarnos llevar por las pasiones y seguirle el juego a los violentos, encabezados en su discurso por el candidato del gobierno (así lo seguiré llamando hasta que se terminen de realizar las auditorías) En éste, estamos todos como ciudadanos y por ello estamos llamados a ubicar a nuestros familiares, amigos y conocidos que piensan diferente y que ayer expresaron su voluntad con o sin presiones y conversar con ellos sobre lo sucedido, sobre los resultados y sobre la intención del gobierno de legitimar, por la vía de la imposición, un resultado electoral sobre el que ellos mismos tienen dudas e invitarlos a participar con nosotros.

En éste nivel, podemos, con nuestras prácticas democráticas desmontar poco a poco la dinámica de la mentira, del miedo y la violencia como política de Estado y acompañar a nuestro liderazgo en la tarea que se propuso, con la que coincidimos y en la que aún se mantiene. 

En este nivel, de tú a tú, tenemos una ventana de oportunidad que aprovechar.